Un profundo malestar y grandes contratiempos provocó en la Policía Federal la decisión de Cristina Kirchner, tomada sobre el filo de que finalizara su mandato, de ascender a comisario al jefe de su custodia, Diego Carbone, pese a que la promoción le correspondía a fines de 2016.
La determinación presidencial de premiar a su custodio trajo aparejada varios subcomisarios relegados y una superpoblación de comisarios en seccionales porteñas de la fuerza.
Fuentes policiales revelaron a NA que el pasado 4 de diciembre en la Orden del Día Interna (ODI) número 228 de la Federal fueron dispuestos los ascensos de subcomisarios a comisarios, de principales a subcomisarios y de inspectores a principales, con la firma de la entonces Ministra de Seguridad, María Cecilia Rodríguez.
En el escalafón de seguridad como promedio por año ascienden a comisario entre 80 y 90 hombres sobre un total de 120, pero en esta ocasión, por pedido de Cristina Kirchner para que entre el subcomisario Carbone, se trataron 225 casos y ascendieron 160.
De esa forma, subieron de rango el doble de lo que se prevé cada año y ello trajo problemas: Ahora hay exceso de comisarios, ya que a los recién ascendidos se suman los que aún no ascendieron a comisario inspector. "Todos los años se tratan como promedio entre 120 y 130 casos y ascienden entre 80 y 90, que son una promoción y media, pero ahora se trataron 225 y subieron 160, un número enorme", explicó una fuente de la fuerza a NA.