El gobernador de Tucumán, José Alperovich, admitió ayer que en las elecciones provinciales del 23 de agosto "se habría repartido" bolsones de comida a cambio de votos "de ambos lados", pero señaló que a diferencia de sus rivales del Acuerdo para el Bicentenario (APB), el Frente para la Victoria (FPV) reconoció "la derrota" en la capital.
"De ambos lados habría sucedido pero igual nosotros perdimos en San Miguel de Tucumán y admitimos la derrota", expresó ayer por la mañana en una conferencia de prensa. "Ganamos por 100 mil votos (en toda la provincia) y en la Capital, que está el 40% del padrón electoral, se perdió y lo reconocimos. Hay que respetar la voluntad popular", completó.
Consultado acerca de las denuncias de fraude durante el proceso electoral, cuestionó a la oposición. "Es una infamia muy grande porque se les está mintiendo mucho a los tucumanos. ¿Acaso no hubo trampa en donde ganó la oposición, en la capital, Bella Vista, Concepción y Yerba Buena?" dijo. "En donde perdimos, lo reconocimos porque hay que saber ganar y perder".
Por su parte, el candidato a gobernador Juan Manzur, quien de acuerdo a los resultados provisorios sería el sucesor de Alperovich, le apuntó al fiscal general ante la Cámara Federal de Apelaciones de Tucumán, Gustavo Gómez, quien en declaraciones periodísticas señaló que "están dadas todas las condiciones para que se declare la nulidad de las elecciones".