Todos estos contenidos son preservados tanto por las empresas telefónicas y de Internet y por la memoria del auto mismo, sostenida a batería. Si no tienen un pedido judicial expreso, las empresas destruyen esta información en 60 días. El auto mismo, por su propio sistema, lo hace en el mismo período. Por eso es que a 52 días de la extraña muerte de Nisman, esto se vuelve un dato significativo.
También surge otro problema que es objeto de polémica: las cajas de seguridad vaciadas por Sara Garfunkel, madre del fiscal y parte de la querella encabezada por la jueza Arroyo Salgado.
Entre esos contenidos, habría títulos de propiedad y dinero declarado en dólares y euros. Ni la jueza ni la fiscal libraron oficios al Banco Central para preservar los contenidos de esas cajas.Un reconocido fiscal que eligió preservar su identidad opinó: "Ni la jueza ni la fiscal pueden no preservar la prueba, que equivaldría a su destrucción y por ende a un incumplimiento de funciones".
En comunicación con fuentes cercanas a la fiscal Fein, que no negaron esta información en un primer momento.