La Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, advirtió a los talibanes, que retomaron el poder en Afganistán tras 20 años de invasión estadounidense, que su política con respecto a las mujeres será lo que demarque una "línea roja" a los ojos de la comunidad internacional.
- El Ancasti >
- Mundo >
La ONU determinó una "línea roja" a la política de los talibanes hacia las mujeres
Al comentar la situación actual en el país asiático, Bachelet dijo que su oficina recibió durante las últimas semanas "informes desgarradores y creíbles sobre el impacto de las violaciones del derecho internacional humanitario en la población civil, así como sobre las violaciones y abusos de los derechos humanos por parte de las partes en conflicto".
Las graves violaciones, según ella, "incluyen en particular ejecuciones sumarias de civiles y combatientes de las Fuerzas de Seguridad Nacional afganas".
En ese sentido, la presidenta del Comité de Coordinación de Procedimientos Especiales del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, Anita Ramasastry, declaró que las acciones de los últimos meses del movimiento talibán se pueden considerar crímenes de lesa humanidad y pidió crear una comisión investigadora.
"En 2021, se informó de una nueva crisis devastadora que provocó víctimas civiles, que aumentaron un 47 % en comparación con el primer semestre de 2020; las acciones de los talibanes en estos meses y hoy se pueden considerar crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad", dijo Ramasastry en su intervención.
Bachelet dijo que su oficina recibió durante las últimas semanas "informes desgarradores y creíbles sobre el impacto de las violaciones del derecho internacional humanitario en la población civil.
En este contexto, llamó al Consejo a crear lo antes posible una comisión especial y enviar expertos al país para estudiar casos de la violación de derechos humanos, crímenes de guerra y de lesa humanidad, incluido el genocidio.
El conflicto
Los combatientes del movimiento talibán se hicieron con el control de buena parte de Afganistán en la primera quincena de agosto y el día 15 entraron en Kabul, retomando el poder tras dos décadas de intervención extranjera que llegará a su término a fines de este mes. El presidente afgano, Ashraf Ghani, huyó del país y pidió asilo en Emiratos Árabes Unidos.
La última plaza de resistencia a los talibanes es el valle de Panjshir, donde se concentran las fuerzas lideradas por el jefe guerrillero Ahmad Massoud y el vicepresidente primero Amrullah Saleh, quien reivindica el papel de mandatario legítimo de Afganistán.
Sin embargo, los fundamentalistas afirman mantener este territorio bajo sitio y se preparan para lanzar una ofensiva, aunque dejan entreabierta la puerta para una negociación.
Los talibanes dejaron claro de entrada que aspiran a un "traspaso completo" del poder en Afganistán, si bien anunciaron más tarde la disposición de negociar la creación de "un gobierno transparente, inclusivo e islámico".
Mientras, en el aeropuerto de Kabul continúa a contrarreloj la evacuación de miles de expatriados y sus colaboradores afganos, desesperados por escapar de Afganistán.
Los talibanes ya advirtieron que no tolerarán la presencia de invasores más allá del 31 de agosto, la fecha en que debe finalizar la retirada de las fuerzas aliadas.