Sin embargo, por motivos que aún se desconocen, Irma Bule no hizo nada de eso. Primero se rehusó una y otra vez a tomar el antídoto que le ofrecían sus colaboradores. Y segundo, siguió cantando como si nada durante 45 minutos.
Como era de esperar, cuando el veneno empezó a hacer efecto, su cuerpo ya no resistió. Se desplomó y empezó a vomitar y a convulsionar, según relataron los testigos. Fue trasladada a un hospital cercano, pero era demasiado tarde. Murió pocos minutos después de llegar.