Pea fue hallada junto a otro ejemplar joven, llamado Pod, por los cuidadores de la Fundación David Sheldrick para la Vida Silvestre y mientras su compañero de especie logró volver a su medio natural, esta avestruz se puso cómoda en la guardería de elefantes.
Con el paso del tiempo, Pea se convirtió en una más de la manada a pesar de que sus plumas y pico desentonan con la piel gruesa y las trompas de sus amigos. Las fotos del ave acurrucada con los paquidermos conquistan la web.