Con la seguridad de que nada malo puede provenir de la pantalla si lo que se ve son dibujitos animados, muchas veces sentamos a los más chicos de la casa frente al televisor con el objetivo de que se entretengan un ratito, más en esos momentos en los que parece que nada los divierte. Pues,
parece que, tal como los cassettes de Xuxa reproducidos al revés
transmitían mensajes satánicos, los inocentes dibujitos no lo son tanto y hay que estar atentos a lo que "comunica" a nuestros hijos el simpático personaje desde la pantalla. Especialistas analizaron que los niños están expuestos a diario a
dibujos animados en los cuales, en muchos casos, aparecen personajes
con exceso de peso y/o prácticas de alimentación nocivas para la salud.
Algunos ejemplos son Homero Simpson, y su clara obesidad y afinidad por
la cerveza; la versión 'obesa' del Gato con Botas en la película Shrek;
la forma ovoide de Humpty Dupty, y otros personajes como Peppa Pig,
Pedro Picapiedra, Garfield y Peter Giffin, entre otros.
"En
paralelo, algunos locales de comidas obsequian juguetes con personajes
cuyas formas también transmiten una imagen corporal 'agrandada'.
Entendemos que no hay una intencionalidad detrás de esto; sólo estamos
apuntando la existencia de modelos no ideales que nuestros niños consumen a diario, y que a veces tratan de imitar", observó el doctor Rubén Salcedo (MP 17.181), director médico de Clínica Diquecito.En este marco, un estudio difundido recientemente a nivel internacional demostró que los
niños que ven ciertos dibujos animados son más propensos a consumir
alimentos con pocos nutrientes y alta cantidad de calorías, tales como galletitas y caramelos.
Según la investigación publicada en el Journal of Consumer Psychology,
incluso algunos personajes de juguete favorecen este tipo de
comportamiento hacia la comida, convirtiéndose en un peligroso
disparador de la obesidad a edades tempranas.
¡Alerta con los personajes "redondeados"
Uno
de los principales hallazgos del estudio es que el comportamiento
impulsivo hacia comidas "chatarra", tal como las denominamos comúnmente,
se da principalmente en presencia de personajes con forma redondeada, o
de "huevo", ya que éstos normalizan un estereotipo de figura humana.
Además, el comportamiento de dichos personajes hacia el alimento en muchos casos transmite la idea de compulsión hacia el mismo, siendo adictos a la comida de alto contenido calórico.Salcedo
consideró que "estos personajes también suelen transmitir la idea del
alimento como algo que da placer, lo cual predispone al niño a una idea
equivocada de lo que es la verdadera función e importancia de la
comida".
Las cifras que arrojó el estudio son alarmantes: se
constató que los niños expuestos a dibujos animados con personajes con
sobrepeso comen hasta dos veces más alimentos industrializados que los niños que no consumen este tipo de programación. Paralelamente,
el estudio contempló el conocimiento de hábitos de vida saludable por
parte de los niños, y llegó a la conclusión de que si bien éstos en
general conocen lo que es saludable, el consumo negativo de alimentos se
produce igualmente ante la influencia de un personaje con hábitos
negativos. "El estudio no fue concluyente en este punto, según la
opinión de los expertos, pero se considera realizar una investigación
posterior para poder identificar qué puede 'inmunizar' a los niños antes
de ser expuestos a la pantalla, ya que el ambiente social actual
propende a la obesidad y debemos educar y fortalecer nuestras
capacidades para poder hacer elecciones saludables de continuo", destacó
Salcedo.
Los alcances del estudio
"Dado
a que este estudio es de los primeros en su tipo, y se encuentra más
ligado al marketing que al área médica propiamente dicha, no se pudieron
hacer predicciones sobre los resultados que se alcanzarían con certeza
en términos de salud y de crecimiento de la obesidad en el mundo. Sin
embargo, la tendencia es clara a la hora de ver los resultados, y ya
sabemos que aun cuando los personajes no sean humanos, nuestros niños
relacionan el comportamiento de estos dibujitos animados con el que
debe ser su comportamiento, imitándolo", observó el especialista,
quien resaltó que, en la vereda de enfrente existen "casos como los
registrados en Finlandia, en donde un padre creó la serie de TV Lazy
Town con la finalidad de propender a la buena alimentación y el
ejercicio".
Finlandia fue siempre un ejemplo en prevención y en la lucha contra la obesidad en particular. Los
resultados de estas acciones fueron concretos en este país, siendo el
primero en disminuir la prevalencia de obesidad, cuando en más del 90%
de los países desarrollados y en vías de desarrollo están en constante
aumento.
"Por ello es importante que los padres entendamos que podemos hacer una gran diferencia en nuestros hijos, no
sólo concientizándolos sobre la necesidad de alimentarnos
saludablemente, sino también cuidando qué estereotipos están consumiendo
a través de sus dibujitos animados o series preferidas", enfatizó el especialista.
Y
tras asegurar que prestar atención a qué consumen los niños en
televisión es trascendente no sólo pensando en evitar el sobrepeso en
nuestros hijos, Salcedo llamó a no olvidar que "en el extremo opuesto se
encuentran la la bulimia y la anorexia y el mal impacto que generan las
muñecas extremadamente delgadas en las mentes de nuestras niñas".
A modo de mensaje final: menos tele, más espacios de recreación
"Como padres, es
importante que generemos espacios de juego al aire libre, expresión
artística y otros entretenimientos, para evitar las largas horas de
exposición a la televisión", recomendó Salcedo, quien resumió que
"la clave en la formación de la personalidad de los niños radica en su
capacidad de imitar comportamientos, tal como lo confirma la
investigación a la que estamos haciendo referencia".
Así,
si esos comportamientos o estereotipos son positivos, la construcción
de la personalidad y de los hábitos de vida del niño también lo serán;
de lo contrario, el niño estará construyendo sólo hábitos de vida
destructivos para su salud. "Además debemos recordar que los
hábitos de vida y alimentación se estructuran en los primeros años de
la vida, y que demanda posteriormente muchos esfuerzos modificarlos", finalizó.