Dominick murió, pero Amber logró salir totalmente ensangrentada a la calle y clamar por ayuda. Los vecinos de Camden, Nueva Jersey, llamaron a la policía local, que acudió de inmediato al lugar. Salvaron la vida de la niña, pero nada pudieron hacer por el pequeño de seis años, quien murió desangrado producto del feroz ataque del violador.
Amber pasó un mes en el hospital luego del ataque y sobrevivió a dos operaciones. Vivió para poder identificar a Rivera, su atacante y el asesino de su pequeño "héroe". La preadolescente debió declarar ante el jurado y verle la cara a su agresor. Se presentó ante las autoridades judiciales con una remera cuya inscripción era la imagen de Dominick. También se había tatuado en un brazo: "Mi pequeño héroe".
"Hoy estoy aquí parada como una sobreviviente", dijo Amber y añadió: "Aunque hayas tomado una parte de mí, al final, no has ganado". Su madre también habló y dijo: "Quiero que este animal sufra. Merece temer por su vida, como mi niño lo hizo en su propia casa". Días después del brutal crimen, una maestra de Dominick se acercó a la madre y le mostró un diario que solía escribir el pequeño de seis años: "Soy un superhéroe. Salvo vidas".