martes 7 de abril de 2026
acreedores internacionales aportarán 86 millones de euros hasta 2018

Grecia retoma las negociaciones por ayuda financiera

Luego de aprobarse los ajustes, hoy se empieza a tratar el programa que regirá en los próximos 3 años.

Por Redacción El Ancasti
A horas de aprobar todas reformas neoliberales reclamadas por sus acreedores, el primer ministro griego, Alexis Tsipras, realizaba hoy malabares entre un oficialismo fracturado y el inicio de las negociaciones con la denominada troika para sellar el programa de ayuda financiera que regirá durante los próximos tres años. 

El gobierno griego informó que representantes de las tres instituciones acreedoras internacionales -el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Central Europeo (BCE) y la Unión Europea (UE)- y las autoridades del llamado Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE) llegarán hoy a Atenas para comenzar a negociar la letra fina del tercer acuerdo a largo plazo firmado con ese empobrecido país en cinco años. 

Como acordó Tsipras con los ministros de Finanzas de la zona euro -el Eurogrupo-, hace aproximadamente dos semanas, estas cuatro instituciones inyectarán unos 86.000 millones de euros hasta 2018 y garantizarán que Grecia se mantenga dentro de la unión monetaria del euro. 

Las condiciones concretas que Atenas tendrá que cumplir y a dónde se destinarán estos fondos son dos de los puntos centrales de las negociaciones que comenzarán mañana y que podrían tomar más de un mes. 
El FMI ya marcó hoy la primera diferencia que existirá entre las instituciones acreedoras. "El alivio de deuda es necesario para el éxito del programa. (...) Dejamos claro que es necesario que haya un compromiso concreto de los socios europeos en este sentido", advirtió el vocero del Fondo, Gerry Rice. 

El Eurogrupo, con Alemania a la cabeza, se ha negado una y otra vez a aceptar una eventual quita de la deuda y hasta rechaza una reestructuración de la misma, como reclaman abiertamente Atenas, el FMI y el gobierno de Estados Unidos.  Pero Tsipras no sólo la tendrá difícil en la mesa de negociaciones con sus socios y acreedores de la zona euro y de la UE, sino que también enfrenta una posible tormenta puertas adentro, en su propia fuerza política. 

A cambio de una nueva inyección de dinero que permita recapitalizar los bancos griegos, poner fin al corralito y pagar los cercanos vencimientos de deuda con los acreedores europeos y cumplir con una cuota atrasada del FMI, Tsipras aceptó un aumento del IVA, un recorte de las jubilaciones, una reforma laboral y del Código Civil y un descarnado e inédito proceso de privatizaciones.
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