Sin embargo, Galdi asegura que "el único Ken humano brasileño es Celso" y revela que estuvo varias horas en estado de "shock" cuando se enteró de la muerte de su antecesor, a quien había conocido en persona pocos días antes cuando se reconciliaron luego de una triste polémica entre ambos.
Reconciliación y muerte
No obstante, la fuerte disputa verbal concluyó en un estudio de televisión. Allí Celso, con su voz tenue y el cabello con parches como producto de la quimioterapia, le dijo a su competidor: "Me di cuenta que tienes un buen corazón". Tras esto, Mauricio respondió: "Te deseo lo mejor", según publica el periódico El Mundo.
Hijo de un distribuidor de películas y una ama de casa de un barrio de clase media de San Pablo, Galdi siempre envidió a las niñas de su escuela. "Las veía jugar con muñecas y yo también quería, pero nunca lo hice por miedo a los prejuicios", confesó el joven.
Hace una década, con apenas 17 años, ingresó en una conocida escuela de actores. "Allí me di cuenta de la perfección de chicos y chicas y quería ser como ellos", recuerda, y admite que él no se consideraba tan bello, por lo que inició una sufrida seguidilla de cirugías plásticas. Comenzó con una operación de nariz y además se infiltró polimetilmetacrilato (PMMA) en varias partes del cuerpo para rellenarlas y que quedaran más redondas y lisas.
"Yo nunca busqué ser el Ken humano brasileño. Fue algo que me llegó, la televisión me buscó para darme ese título", se defendió Mauricio frente a quienes lo acusan de haberse aprovechado de la enfermedad de Celso para quitarle su espacio. "Él fue el primero y siempre será el Ken humano brasileño, dejo ese título para él", concluyó asegurando.