La nave espacial rusa Progress M-27M, que orbitaba desde hacía varios días fuera de control, entró a la atmósfera terrestre y se desintegró en el Pacífico.
El ingreso del carguero se produjo a las 23.04 del jueves, sobre el océano Pacífico, según lo dio a conocer un vocero de la agencia espacial rusa Roscosmos.
Los investigadores habían pronosticado que el transbordador, de más de siete toneladas, se desintegraría casi por completo, a excepción de las partes de titanio y acero inoxidable.
Por el momento, no estaba claro si cayeron restos sobre la Tierra.
En los últimos días, los especialistas afirmaron que la nave caería en el Atlántico.
El transbordador había sido lanzado el martes 28 de abril desde la estación espacial de Baikonur, en Kazajstán.
Fue impulsado por un portacohetes Soyuz y cargado con 2,4 toneladas de provisiones destinadas a la Estación Espacial Internacional (ISS).