Las dos religiosas palestinas son las primeras de la era moderna en ser canonizadas. Francisco destacó que una de ellas, Mariam Bawardi, fue "un instrumento para el encuentro y la comunión con el mundo musulmán".
Mariam Bawardi fundó en Belén el primer convento carmelita de Palestina. Marie-Alphonsine Ghattas por su lado está en el origen de la congregación del Santo Rosario de Jerusalén.
Por su lado, la hermana Jeanne-Emilie de Villeneuve, que "consagró su vida a Dios y a los pobres, los enfermos, los prisioneros y los explotados", en palabras del papa, fundó la congregación de Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción de Castres, en el suroeste de Francia.
En su encuentro privado el sábado con el presidente Abbas, el santo padre calificó al dirigente palestino de "ángel de paz".
Los dos destacaron "la necesidad del diálogo interreligioso", cuando el auge del yihadismo amenaza a toda la región de Oriente Medio.