"Muchos de los cuerpos quedaron reducidos a calaveras y huesos", dijo el jefe de la policía nacional, Leonardo Espina en una rueda de prensa, en la que las autoridades confirmaron el balance de 72 muertos.
El fuego, que los bomberos tardaron siete horas en sofocar, se originó por una chispa que saltó de la puerta metálica de la entrada de la fábrica cuando era reparada e incendió unos barriles que contenían productos químicos.
La mayoría de las víctimas se encontraban en el segundo piso del edificio, a donde se cree que los trabajadores subieron para huir de las llamas, indicaron los Bomberos.
En el edificio, ubicado en un distrito industrial en Valenzuela, al norte de la capital filipina, se fabricaban sandalias y ojotas para el mercado local.
12 HORAS POR DÍA, LOS SIETE DÍAS DE LA SEMANA
Los empleados cobraban un sueldo inferior al salario mínimo, trabajaban rodeados de productos químicos y no estaban informados sobre las normas de seguridad contra incendios, denunciaron los sobrevivientes y los familiares de los trabajadores.
"Corríamos sin saber exactamente a dónde ir", declaró a la AFP Lisandro Mendoza, que contó que trabajaba 12 horas al día, los siete días de la semana, por 3.500 pesos (79 dólares), mezclando componentes químicos.