Francisco solicitó a los fieles reflexionar "en la reciente epidemia de desconfianza, de escepticismo e incluso de hostilidad que se difunde en nuestra cultura con respecto a una alianza entre hombre y mujer que sea capaz, al mismo tiempo, de afinar la intimidad de la comunión y de custodiar la dignidad de la diferencia”.
Recordó que, según la Iglesia Católica, cuando Dios creó a Adán, al principio estaba solo, pero "cuando finalmente le presentó a una mujer, el hombre reconoció a aquella criatura como parte de él: 'huesos de mis huesos, carne de mi carne'. Finalmente hay un reflejo, una reciprocidad".
En ese sentido, el pontífice dijo que "la mujer no es una réplica del hombre, sino que viene creada directamente de Dios".
Sobra la idea de que Eva fue creada a partir de la costilla de Adán, Bergoglio manifestó que "no expresa inferioridad o subordinación, sino lo contrario, que el hombre y la mujer son la misma sustancia y son complementarios, también tienen esta reciprocidad".