Seguido de cerca por las cámaras del cineasta serbio Emir Kusturica, el ex presidente de Uruguay, José Mujica, inauguró ayer una escuela agraria a pocos metros de su casa, donde él mismo dará clase, en una iniciativa para que los estudiantes no pierdan el gusto por trabajar la tierra.
El equipo de filmación de Kusturica -que realiza un documental sobre el ex mandatario- lo siguió en todo momento mientras caminaba los pocos pasos que separan su vivienda rural, en el oeste de Montevideo, del antiguo galpón, todavía en obras, donde se inauguró formalmente la escuela.
Pese a que traspasó el poder el domingo al socialista Tabaré Vázquez, Mujica, que alcanzó fama planetaria con su vida espartana y su discurso anticonsumo, sigue atrayendo a fanáticos y cámaras como una estrella de rock.
Rodeados de periodistas, cámaras, curiosos y admiradores de Mujica, unos 50 estudiantes participaron de una jornada de integración en la escuela, que por ahora utiliza contenedores como aulas, mientras se terminan las obras.
"Yo y mi patrona nos dedicamos a cambiar el mundo. Y se nos fue el tiempo de tener hijos. Y nos vamos acercando al hoyo. Entonces tenemos que pensar en qué dejamos", dijo Mujica, y explicó que la escuela es "una especie de tácita asociación de militancia social con el Estado".
Fue montada gracias a la donación por parte de la Fundación Purificación -integrada por Mujica, su esposa y otros dos militantes- del galpón y los materiales necesarios para su funcionamiento. Los alumnos harán los talleres prácticos en el predio donde vive Mujica.