La viuda del jugador, Nadene, y sus hijos Brayley, de 6 años, y Dhyreille, de 5 años, con blusas negras ornadas con el número 11 de su padre, seguían el féretro cabizbajos.
El mítico wing de los All Blacks sufría desde hace mucho unos problemas renales que lo obligaron a acabar antes de tiempo una brillante carrera. Lomu falleció súbitamente el 18 de noviembre en su domicilio de Auckland a la edad de 40 años.