Además, el Sumo Pontífice tildo lo sucedido como una "terrible masacre" y al finalizar la mención al atentado, hizo un pedido: "Hagamos una oración en silencio, todos juntos".
El atentado
El ataque terrorista registrado ayer en Ankara, que dejó más de cien muertos y casi 250 personas heridas, es el peor de la historia moderna del país y se produce a menos de un mes de las elecciones generales.
A las 10 de la mañana, dos explosiones fuertes sacudieron los alrededores de la estación de tren central de Ankara, donde debía celebrarse una manifestación opositora para denunciar la reanudación hace tres meses del conflicto entre las fuerzas turcas y los rebeldes del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK).
Las explosiones transformaron la explanada en un escenario de guerra, con cadáveres por el suelo y escenas de pánico. Más de cien personas murieron y 246 resultaron heridas, 48 de las cuales se encuentran en cuidados intensivos.
El presidente islamo-conservador, Recep Tayyip Erdogan, denunció "este atentado abyecto contra la unidad y la paz" de Turquía, y prometió "la respuesta más fuerte" contra sus autores.
Por su parte, el primer ministro, Ahmet Davutoglu, quien anunció tres días de luto nacional, afirmó que existían "pruebas claras" de que dos suicidas cometieron el atentado.
Agencias ANSA y AFP