La Janicki Omniprocessor extrae el líquido de las aguas residuales mediante un proceso de secado. En el mismo mecanismo, los desperdicios secos se queman y generan vapor, que al mismo tiempo produce energía eléctrica. Por otro lado, el agua extraída en el secado se filtra para convertirla en potable.
En su blog, Gates explicó que la máquina no produce emisiones olorosas y que la siguiente generación permitirá gestionar los residuos de una comunidad de 100.000 personas, produciendo 86.000 litros de agua por día y 250 kw de electricidad.
La nueva iniciativa que apoya el filántropo tiene un origen, recordó Gates: más de 2.000 millones de personas en el mundo usan letrinas en la actualidad. Esos residuos contaminan millones de litros de agua, con desagradables consecuencias: las pobres condiciones sanitarias generan enfermedades que matan al menos a 700.000 niños por año.
En su blog, Gates recuerda que, al menos, 2.000 millones de personas en todo el mundo no tienen acceso a condiciones higiénicas adecuadas. En consecuencia, 700.000 niños mueren cada año por enfermedades relacionadas a la falta de saneamiento. El mal manejo de las aguas residuales hace que se contamine el suministro de agua potable.