La Habana y Washington
iniciaron desde ayer en la capital cubana históricas conversaciones para lograr la normalización de
relaciones tras medio siglo de desencuentros. Es el primer contacto formal
desde que el 17 de diciembre los presidentes Raúl Castro y Barack Obama anunciaron
el restablecimiento de las relaciones.
La reunión que contó con la participación de más de
una decena de funcionarios de cada país, estuvo encabezada por el lado cubano
por Josefina Vidal, directora general para Estados Unidos del Ministerio de
Relaciones Exteriores.
Por parte de Estados Unidos, estuvo al frente de la
delegación Edward Alex Lee, subsecretario adjunto de la Oficina de Asuntos del
Hemisferio Occidental del Departamento de Estado.
La primera jornada de conversaciones se baso en la
política migratoria sobre la que Washington y La Habana mantienen contactos
regulares semestralmente desde los años 90.
Encuentros que se interrumpieron
durante el gobierno de George W. Bush (2001-2009) y entre 2011 y 2013, debido a
la condena del contratista norteamericano Alan Gross.Cuba y Estados Unidos mantienen aún posturas
discordantes sobre la vigencia de la ley de ajuste, que data de 1966, y la
política de "pies secos-pies mojados" de Estados Unidos, que otorga
privilegios migratorios a los ciudadanos cubanos que llegan a suelo
norteamericano y que pueden optar a la residencia permanente un año después.
Mientras, los balseros que son interceptados en el mar son devueltos a la isla.En la conferencia de prensa posterior a la reunión,
Lee dijo que Estados Unidos mantendrá la ley de ajuste como política migratoria
hacia la isla.
Por su parte, Vidal rechazó la permanencia de esa norma, que
calificó del "principal incentivo a la emigración ilegal y el tráfico de
personas hacia los Estados Unidos".
La diplomática cubana explicó que la ley de ajuste
confiere a los cubanos un trato "preferencial, exclusivo y único" a
la hora de regular su situación en Estados Unidos, lo que en su opinión está
provocando un "incremento en el fraude de documentos".
Vidal también indicó que esas políticas migratorias
"alientan a profesionales de la salud cubanos a abandonar sus misiones en
terceros países", lo que consideró "una práctica reprochable de fuga
de cerebros (...) que va en contra de los acuerdos migratorios".
A pesar de estas diferencias, tanto Vidal como Lee
resaltaron el "clima de respeto" y el "espíritu
constructivo" en el que se desarrollaron las conversaciones, en las que
ambos países reiteraron su compromiso por lograr una migración "legal,
segura y ordenada", propósito de los acuerdos para un diálogo migratorio
que firmaron en 1994, tras la denominada "crisis de los balseros".
Cuba reconoció que Estados Unidos está cumpliendo con
los acuerdos migratorios en lo referente a la entrega de no menos de 20.000
visas al año a emigrantes cubanos, y que ha habido un incremento de las visas a
cubanos para visitas temporales.
En la jornada de hoy
El día fuerte de las conversaciones será hoy, cuando
las dos delegaciones hablen ya estrictamente sobre la normalización de
relaciones.
A esa reunión asistirá Roberta Jacobson, secretaria de
Estado adjunta para los Asuntos del Hemisferio Occidental. Jacobson es la
primera funcionaria de alto nivel en pisar la isla en las últimas décadas.
En la reunión se discutirá desde la logística de la
apertura de la embajada -para lo que no hay plazo- hasta asuntos de
cooperación, y temas sensibles como el levantamiento completo de las sanciones
o el reclamo de Cuba para negociar más adelante un resarcimiento por la
política de 50 años de embargo implementada por Washington.
Fuentes de la cancillería cubana incidieron en rebajar
las expectativas del encuentro. "Cuba no está normalizando relaciones con
los Estados Unidos, Cuba está restableciendo relaciones diplomáticas con
Estados Unidos. El proceso de normalización es mucho más largo, mucho más
profundo'', señalaron esas fuentes antes del inicio de las conversaciones.
Un día antes del encuentro bilateral, Obama exhortó al
Congreso norteamericano a levantar el embargo comercial a Cuba.
El presidente
hizo el llamado durante su discurso del Estado de la Unión.
"Estamos dando
fin a una política que vivió más allá de su vigencia. Cuando lo que haces no
funciona durante 50 años, es momento de probar algo nuevo", agregó.