"Recuerdo una vez,
año 1994, apenas nombrado obispo en el barrio de Flores, vinieron dos
empleados de un ministerio: «Pero usted aquí tiene muchas necesidades,
con tantos pobres en las villas». «Oh sí», dije yo.
«Nosotros podemos
ayudar, tenemos una ayuda, si usted quiere, de 400.000 pesos». En ese
tiempo el peso y el dólar eran uno a uno. Yo escuchaba, porque cuando la
oferta es tan grande, también el santo confía... Y siguiendo adelante,
ellos decían: «Nosotros hacemos el depósito y después nos da la mitad a
nosotros»", relató. "En ese momento pensé qué hacer: o los insulto y les
doy una patada donde no da el sol, o me hago el tonto", aseguró,
provocando risas entre los 76 periodistas del vuelo papal.
"Y me
hice el tonto, pero con la verdad: «¿Sabe que en la vicaría no tenemos
cuenta? Tiene que hacer el depósito en el arzobispado, con recibo y
todo». Pero después pensé: si éstos aterrizaron directamente sin pedir
pista, es porque algún otro dijo que sí. Es un mal pensamiento, pero la
corrupción es fácil. Recordemos esto: pecadores sí, corruptos no,
nunca", advirtió.
Como en otras oportunidades, al volver de su
séptimo viaje internacional a Sri Lanka y Filipinas, Francisco contestó
preguntas de todo tipo, con espontaneidad y humor porteño.
Apareció
en la parte trasera del avión de Philippine Airlines una hora después
del despegue. Y pese al cansancio de la gira más larga de su
pontificado, un viaje "exigente y pasado por agua, como decimos en
español", se quedó 56 minutos.
Durante la entrevista colectiva, se
manifestó profundamente conmovido por los gestos y el entusiasmo "no
falso" que encontró en Filipinas. Allí admitió haber vivido momentos
emotivos muy fuertes tanto en la misa que celebró el sábado, en medio de
un tifón fuerza 2 en Tacloban -zona arrasada en noviembre de 2013 por
el tifón Yolanda-, como anteayer, ante una marea humana que resistió
horas debajo de la lluvia.
Consultado sobre cómo vivió el haber
entrado en la historia al superar el récord de presencia de fieles de
todos los tiempos, con la asistencia de entre 6 y 7 millones en la misa
de anteayer, contestó: "Me sentí aniquilado, ése era el pueblo de Dios,
el Señor estaba ahí. Y la alegría y la presencia de Dios nos dicen a
nosotros: piensen bien que son servidores de éstos, eh. Y éstos son los
protagonistas".
Mencionó nuevamente a la Argentina, por otra
parte, al volver a lamentar la "cultura de descarte de personas" que
reina en el mundo. "En mi diócesis, en Buenos Aires, había toda una zona
nueva que se llama Puerto Madero, hasta la estación ferroviaria, y
después, la villa miseria. De este lado hay 36 restaurantes de lujo, que
si vas a comer te cortan la cabeza. Del otro hay hambre, villas. Una al
lado de la otra. Nosotros tenemos la tendencia a acostumbrarnos a esto.
Acá estamos nosotros, allá están los descartados", denunció.
Al
destacar, por otro lado, el concepto "clave" de paternidad responsable,
reconoció que hay algunos que creen que para ser buenos católicos "deben
ser como conejos" (ver aparte).
El Papa también explicó mejor la
frase que la semana pasada había creado revuelo, cuando dijo que si
alguien llegara a insultar a su madre, podía esperarse un "puñetazo". Y
aseguró que la libertad de expresión "debe tener en cuenta la realidad
humana" y "debe ser acompañada por la virtud de la prudencia".
"Yo
no puedo insultar, provocar a una persona continuamente, porque corro
el riesgo de hacerla enojar y corro el riesgo de recibir una reacción no
justa. Pero es humano", dijo.
La semana pasada, en el vuelo que
de Sri Lanka lo llevó a Filipinas, ante una pregunta vinculada con el
ataque a la revista francesa Charlie Hebdo, Francisco había dicho que si
bien la libertad de expresión es un derecho humano fundamental, tenía
un límite. Luego, para explicar que es "normal" que alguien reaccione
cuando se insulta a la religión de uno, o algo tan sagrado como una
madre, dio el ejemplo del puñetazo, que generó polémica.
"En
teoría podemos decir que una reacción violenta delante de una ofensa o
una provocación no es una cosa buena, no se debe hacer. En teoría,
podemos decir lo que el Evangelio dice, que tenemos que poner la otra
mejilla. En teoría podemos decir que tenemos libertad de expresarnos y
esto es importante. En la teoría estamos todos de acuerdo. Pero somos
humanos y existe la prudencia, que es una virtud de la convivencia
humana", dijo. "La libertad de expresión debe tener en cuenta la
realidad humana y por eso digo que debe ser prudente o educada",
explicó.
Mientras el Airbus A340 sobrevolaba el espacio aéreo
chino, ante otra pregunta explicó que en diciembre no recibió en el
Vaticano al Dalai Lama "porque es una costumbre del protocolo de la
Secretaría de Estado no recibir jefes de Estado de ese nivel cuando
están en una reunión internacional en Roma". "Por eso no lo recibí. Vi
que algún diario escribió que no lo recibí por miedo a China, pero no es
cierto", dijo.
El Papa también ratificó su deseo de visitar
América latina. "Están previstos para este año, está todo aún en
borrador, Ecuador, Bolivia y Paraguay. El año próximo, si Dios quiere,
quisiera hacer Chile, Argentina y Uruguay... Y Perú falta, pero no
sabemos dónde ponerlo? Pero es todo provisorio", aclaró Francisco, que
sí confirmó que durante su viaje a Estados Unidos visitará Nueva York y
Washington, y que a fin de año hará una gira por África.
Al final
de la conferencia de prensa, tras agradecer a los periodistas por su
trabajo, "que estimo y que es un sacrificio", los sorprendió con una
gran torta en ocasión del cumpleaños de una colega mexicana, decana de
los vaticanistas. Luego del canto de cumpleaños y la velita, Francisco,
sonriente, saludó a todos con la mano y abandonó la parte trasera del
avión entre aplausos.