Francisco llamó nuevamente a acabar con las "formas modernas de esclavitud", durante la misa en el Vaticano y en el rezo del primer Ángelus del año, segundo de su papado, ante miles de fieles en la Plaza de San Pedro.
Antes había tuiteado un pedido de paz para "las personas inocentes" y "niños" y ayer, en el Te Deum, instó a "defender a los pobres" y no "servirse de ellos" mediante la corrupción. Además, ayer saludó en un video difundido ante unos dos millones de personas en Copacabana a esa ciudad brasileña, que cumple 450 años y a donde estuvo en su primer viaje como Papa para presidir a fin de julio de 2013 la Jornada Mundial de la Juventud.
En la homilía dedicada a la Virgen María y en la 48va. Jornada Mundial de la Paz, Francisco pidió "luchar contra las formas modernas de esclavitud", reportó la agencia de noticias EFE.
"Todos estamos llamados a ser libres, todos a ser hijos y, cada uno de acuerdo con su responsabilidad, a luchar contra las formas modernas de esclavitud", a las que contribuyen las "escasas" oportunidades de trabajo, dijo el pontífice en la Basílica de San Pedro.
Francisco dijo que las empresas deben ofrecer a sus empleados "condiciones de trabajo dignas y salarios adecuados" y criticó -como forma de opresión moderna- a "la corrupción de quienes están dispuestos a hacer cualquier cosa para enriquecerse".
Jorge Bergoglio citó como causas de la "esclavitud moderna" a la pobreza, el subdesarrollo y la exclusión, combinadas con la falta de acceso a la educación o "con una realidad caracterizada por las escasas, por no decir inexistentes, oportunidades de trabajo".
El Papa consideró, luego, que la corrupción "sucede cuando en el centro de un sistema económico está el dios dinero y no el hombre, la persona".
También encuadró como formas de esclavitud moderna a la prostitución y el tráfico de órganos y destacó que "el derecho de toda persona a no ser sometida a esclavitud ni a servidumbre" debe ser "reconocido en el derecho internacional como norma inderogable".
Francisco se refirió en su mensaje a los "muchos emigrantes que, en su dramático viaje, sufren el hambre, se ven privados de la libertad, despojados de sus bienes o de los que se abusa física y sexualmente".
Inmigrantes, dijo, que "después de un viaje durísimo y con miedo e inseguridad, son detenidos en condiciones a veces inhumanas" y se "ven obligados a la clandestinidad por diferentes motivos sociales, políticos y económicos" o, "con el fin de permanecer dentro de la ley, aceptan vivir y trabajar en condiciones inadmisibles". Bergoglio se refirió a "los conflictos armados, la violencia, el crimen y el terrorismo", a los que consideró como "otras causas de la esclavitud".