Francisco continúa sin pausa (y con
prisa) avanzando en la reforma de la Curia. Sin tiempo que perder y fiel a su
estilo de marcar agenda en los temas centrales de la Iglesia, se reunirá desde
hoy y hasta el miércoles con el Consejo de Cardenales para continuar en el
proceso de optimización de los recursos económico-financieros y la
reestructuración del organigrama de departamentos, consejos y congregaciones.
Esta es la sexta reunión de este
Consejo de Cardenales creado por el papa Francisco el 13 de abril de 2013 e
institucionalizado el 30 de septiembre de ese año. Entre las principales
figuras de su extrema confianza, se encuentran los cardenales George Pell y
Andrés Rodríguez Maradiaga y la reciente incorporación del cardenal secretario
de Estado, Pietro Parolin por decisión directa del Papa. Para comprender la
importancia del C9 en la toma de decisiones de Francisco, que interviene poco y
prefiere solamente escuchar como buen jesuita, en la última reunión del 1 al 4
julio se decidió la salida del presidente del Banco Vaticano, el alemán Ernst
von Freyberg.
El cardenal George Pell, que preside
desde febrero la nueva Secretaría de Economía -a cargo de supervisar y
coordinar las cuentas del Vaticano- confirmó que el objetivo del encuentro es
"la reforma de la Curia. Nada más".
Hombre cercano al Papa desde que ambos eran arzobispos, ahora el cardenal Pell
está preparando el primer presupuesto conjunto de todos los departamentos,
consejos y congregaciones del Vaticano.
La Secretaría de Economía es una de
las claves de la nueva Curia que está diseñando Francisco desde hace un año,
que "no estará completamente lista hasta
el año próximo" según el vocero del Vaticano, padre Federico Lombardi.
A Juan Pablo II le tomó 5 años la
constitución apostólica `Pastor Bonus´ (1988), que regula la composición y
competencias de los distintos dicasterios y organismos de la Curia; Francisco
ha dicho públicamente que no dispone de tanto tiempo. Y lo hace notar.