El ejército se enfrentaba ayer a insurgentes sunitas por el control de la principal refinería de Irak e intentaba frenar su avance al oeste, al tiempo que el secretario de Estado norteamericano John Kerry hacía un llamado a la unidad política para evitar la desintegración del país.
El Alto Comisionado de la ONU a los Derechos Humanos indicó que más de 1.000 personas han muerto en varias regiones de Irak entre el 5 y el 22 de junio.
En el plano diplomático, Kerry se entrevistó en Erbil (norte) con los dirigentes kurdos, después de haber prometido a Bagdad un apoyo "intensivo" para contrarrestar a los yihadistas que en las últimas semanas han logrado conquistar varias localidades de Irak.
Asimismo, los primeros militares que Barack Obama prometió enviaría a Bagdad iniciaron su misión, según el Pentágono.
En tanto, los insurgentes, liderados por el grupo ultra radical Estado Islámico en Irak y el Levante (EIIL), lanzaron ayer un nuevo asalto en la refinería de Baiji, a 200 km al norte de Bagdad.