En la pequeña habitación donde estaban reunidos, el padre, de acuerdo al relato que ofreció a la policía, ató y amordazó al hombre, calentó una espátula de acero en la estufa y le quemó los genitales.
6 de noviembre de 2014 - 17:39
En la pequeña habitación donde estaban reunidos, el padre, de acuerdo al relato que ofreció a la policía, ató y amordazó al hombre, calentó una espátula de acero en la estufa y le quemó los genitales.
El supuesto violador de su hija de 13 años, que además era su inquilino, no consiguió salir vivo de la casa, según informó la BBC británica.
El padre, quien no puede ser identificado por razones legales, se entregó a la policía luego de consumar el hecho y dijo estar feliz de hacerlo, ya que creía que su víctima merecía tal tortura.
Hace unas semanas la joven le había relatado que se encontraba sola en
la casa cuando el inquilino, que alquilaba una habitación en el primer
piso de la residencia familiar desde hacía cinco años, la obligó a entrar, le ató las manos y la violó.