Un estudio reveló que hay una mayor tendencia a sufrir estrés y ansiedad si se tienen comportamientos mezquinos frente al dinero. El perfil psicológico del avaro visto por una especialista
Ser tacaño también tiene un costo... emocional. Un estudio científico
reveló que aquellas personas que escatiman el dinero son más propensas a
sufrir estrés y ansiedad que quienes son más generosos, ya que
atraviesan menos preocupaciones.La investigación,
realizada por la Universidad de Queensland, Australia, analizó los
comportamientos humanos y las reacciones fisiológicas mediante un juego
de negociación financiera llamado "Juego del ultimatum".
El desafío
consta de un jugador que propone cómo dividir una cantidad dinero y un
segundo jugador debe aceptar o rechazar la oferta. Si dos jugadores la
rechazan, ninguno recibe ningún dinero.Es de esperar
que el segundo jugador siempre acepte la propuesta que se le realice, ya
que, de todos modos, ésta siempre mejoraría su situación ya que parte
sin ninguna cantidad. Sin embargo, el experimento
se ha realizado en numeroso países y la complejidad de la experiencia
determina que ante una situación de abuso de poder o un trato de
humillante, se prefiere castigar al contrincante y hacer que ambos lo
pierdan todo, antes que aceptar la propuesta.
En este
caso, los expertos encontraron que no sólo los que recibieron ofertas
relativamente bajas experimentaron estrés, sino también aquellos que
hicieron las ofertas bajas, en comparación con las personas fueron más
generosas.
El profesor Uwe Dulleck, autor del estudio de
la Universidad de Tecnología, dijo que analizó los factores emocionales
de los participantes en situaciones de ultimátum: "Queríamos comprender
las reacciones fisiológicas que tiene la gente en estas situaciones tan
límite mientras usamos monitores de ritmo cardíaco para realizar un
seguimiento de la variabilidad del ritmo cardíaco - la variación en el
intervalo de tiempo entre los latidos del corazón-," dijo."En cuanto al juego, encontramos que las
ofertas bajas, típicamente por debajo del 40 por ciento del total,
aumentó del ritmo cardíaco y los niveles de estrés, tanto del que
realiza la oferta como de quien la recibe". Por su
parte el coautor, doctor Markus Schaffner remarcó una 'culpa' sentida en
el momento de hacer una oferta baja, lo que sería una posible
explicación para el aumento de la tensión.
"Esto puede
ser visto como evidencia de que nos solidarizamos con la gente y nos
ponemos en sus zapatos en este tipo de situaciones. Los resultados indican que tenemos sentimientos negativos cuando tratamos injustamente a alguien,
por ejemplo, ofreciendo un valor por debajo del 40 por ciento del
total. Hay un costo emocional y fisiológico y nos sentimos incómodos.
La
contraparte también se siente estresada con ello - primero, porque
sufren la injusticia, y segundo, porque tienen la oportunidad de
castigar al ofertante al rechazar su ultimatum y dejar a ambos sin
dinero". "Nuestra preferencia es ser justo y es probable experimentar el placer de realizar ofertas justas", concluyó.
El perfil tacaño
La licenciada Adriana Guraieb, miembro de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA), describe cómo sería este tipo de personalidad 'tacaña':
¿Los tacaños nacen o se hacen? "Considero que estos
patrones de comportamiento tienen su origen en la primera infancia, en
dónde les faltó afecto y se aferraron a los objetos, regalos, como lo
único sobre lo que ellos pudieran controlar, manejar, dominar, y de ahí
que es bastante complejo pretender que cambien porque está muy fijado el
valor que le adjudican al dinero.
Como dice el viejo refrán: 'Viven
pobres y mueren millonarios'".Dentro de esas
características, señala la licenciada, el placer se centra en "retener y
acumular". "Son personas que le otorgan más importancia al dinero
que a cualquier vínculo afectivo, de allí que sean personas con poca
posibilidad de mantener una pareja, porque es muy frustrante vivir junto
a quien solo le importa acumular plata".
Algunos
profesionales diferencian al tacaño del avaro aludiendo que "el tacaño
es la persona que ahorra y gasta poco, mucho menos de lo que le
gustaría, pero siempre lo gasta en su persona y en sus placeres,
mientras que el avaro, acumula y tiene profunda incapacidad de
disfrutar solo puede ansiosamente y ambiciosamente acumular dinero y es
un verdadero tacaño consigo mismo".