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Furor por las muñecas más realistas que las Barbies

Acaso con un inmejorable olfato para los buenos negocios, el joven Nickolay Lamm lanzó recientemente al mercado la colección de muñecas Lammily
25 de noviembre de 2014 - 07:42 Por Redacción El Ancasti

Acaso con un inmejorable olfato para los buenos negocios, el joven Nickolay Lamm lanzó recientemente al mercado la colección de muñecas Lammily, promocionadas como "imperfectas" y generó un boom de ventas, ideal para antes de las fiestas de fin de año.

Alejadas completamente del estereotipo de belleza que siguen a piejuntillas todas las demás marcas más conocidas, el emprendedor diseñó un modelo de una adolescente de 19 años con "cuerpo real e imperfecciones". Según consignó Tiempo Argentino, Lammily tiene acné, celulitis, tatuajes, cicatrices, que se le pueden agregar o quitar según se desee.

"Se ve tan real, tan común, que no te enfocás en cómo se ve sino... en lo que hace", dijo Lamm a la cadena de noticias CNN esta semana. Lo cierto es que el joven de 26 años salió al ruedo para conseguir financiamiento y superó con creces sus expectativas. A poco de echar a andar el modelo, consiguió medio millón de dólares –muchísimo más  que el objetivo de 95 mil que se había propuesto–.

Lamm dijo que "las primeras muñecas serán enviadas en paquetes, antes de Navidad, a quienes ayudaron a recolectar el dinero para lograrla". Y agregó que otras miles, 22 mil más que fueron prevendidas, también serán enviadas antes de fin de mes. El empresario reveló que apenas diseñó el proyecto pensó que "era importante que la muñeca tuviera unas tallas realistas, cuando veo las Barbies del mercado no puedo dejar de pensar en qué desproporcionadas están".En tal sentido, Lamm diseñó esta muñeca basándose en las estadísiticas del gobierno de Estados Unidos que muestran las medidas estándar de una joven de 19 años.

Es decir que la nueva Lammily reproduce los estándares de la sociedad estadounidense y quizá no represente fielmente a los de otras latitudes. En las promociones de lanzamiento, la empresa utiliza como argumento de venta que Lammily es el nombre de la compañía de juguetes y no de la muñeca, a la que cada niño propietario puede nombrar como le plazca. En ese tópico también buscaron diferenciarse con esa estrategia de la archifamosa pareja perfecta Barbie y Ken. Por lo pronto, el hombre consiguió hábilmente que en todo el mundo se hablara de su producto, aun sin poseerlo. 

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