El bebé vino al mundo por cesárea y tanto la madre como el
niño están bien, indicaron las fuentes de la citada universidad, cuyo equipo de
ginecología llevó a cabo la transferencia del embrión al útero trasplantado.
"Esto nos da evidencias científicas de que el concepto de trasplante de
útero puede ser usado para tratar la infertilidad uterina, que hasta ahora
había sido la última forma de infertilidad femenina intratable", señaló en
un comunicado Mats Brännström, jefe del proyecto investigador.
Brännström resaltó que el parto demuestra que son posibles los trasplantes de
un donante vivo, aunque haya pasado la menopausia.
La mujer, de la que no se ha facilitado la identidad y que nació sin útero por
un transtorno congénito, quedó embarazada la pasada primavera, gracias a la
donación de una mujer de 61 años con la que no tenía parentesco.
La fecundación se realizó in vitro y, tras un exitoso trasplante de útero, se
le transfirió un único embrión un año después.
El embarazo se desarrolló sin grandes contratiempos y el bebé nació sano, con
apenas 32 semanas de gestación y un peso de 1,8 kilos, de acuerdo con los
parámetros normales.
"El bebé lloró enseguida y no requirió otro cuidado que la observación
clínica normal en una unidad neonatal. La madre y el niño están bien y han
vuelto a casa. Los nuevos padres están por supuesto muy felices y
agradecidos", señaló Brännström.
La mujer tuvo que ser sometida a cesárea antes de lo planeado porque se le
detectó preeclampsia (forma más grave de hipertensión durante el embarazo) y el
bebé estaba sometido a estrés.
Los expertos desconocen la razón de esa dolencia, aunque creen que se puede
deber a una combinación del tratamiento inmunodepresivo al que estaba sometida
y al hecho de que le falte un riñón.
Los médicos recurrieron al tratamiento porque la mujer había sufrido tres
episodios de "rechazo suave" tras el trasplante.
La nueva madre formaba parte de un proyecto con otras ocho mujeres que
intentaron quedar embarazadas este año después de que los embriones fecundados
in vitro les fueron reintroducidos a sus úteros trasplantados, la mayoría
donados por sus madres o por otros familiares.
En dos casos hubo que extraer los úteros por una infección seria y por coágulos
en los vasos sanguíneos trasplantados.
La revista médica británica "The Lancet" difundirá más detalles de la
intervención en su último ejemplar, que saldrá mañana.
El proyecto, que cuenta con la colaboración del Hospital Universitario
Sahlgrenska, arrancó en 1999 con el objetivo de lograr que mujeres nacidas sin
útero o que lo perdieron en una operación relacionada con el cáncer pudieran
dar a luz.
Un equipo de médicos de esta universidad y del Sahlgrenska logró hace dos años
el primer trasplante de útero de madre a hija en el mundo, ha anunciado hoy
esta institución académica.
Ya había habido un intento fallido en Arabia Saudía en 2000 -el útero tuvo que
ser extraído poco después del trasplante- y en Turquía, once años después, con
una donante en muerte cerebral.
En el caso turco los médicos intentaron varias veces reintroducir embriones,
pero dos embarazos tempranos resultaron en abortos, explicó la Universidad de
Gotemburgo en su comunicado.