La epidemia de ébola, que ya dejó 4.500 muertos, es "la emergencia sanitaria más grave de estos últimos años" para los dirigentes occidentales, que multiplican las medidas para evitar que se extienda más allá de África occidental.
El Consejo de Seguridad pidió, por su parte, a los países miembros de la ONU que "aceleren y amplíen de manera espectacular su ayuda financiera y material" a los países afectados por la epidemia de ébola. Sus rudimentarias estructuras sanitarias son incapaces de hacer frente a la crisis sin precedentes.
La infección de una segunda enfermera en un hospital de Texas, que se ocupaba de un enfermo liberiano fallecido, provocó el estupor y el temor a que las autoridades sanitarias de Estados Unidos no tengan la dimensión exacta del riesgo. El hecho también puso en evidencia las fallas de los procedimientos para evitar nuevos contagios.
En Francia, el presidente François Hollande anunció la puesta en marcha de "un dispositivo de controles en las llegadas de vuelos provenientes de la zona afectada por el virus".
En Estados Unidos, el presidente Barack Obama canceló a último momento un viaje previsto hace tiempo para convocar al equipo encargado de coordinar la respuesta frente a la epidemia. Hablará después de la reunión.
También tomó la iniciativa de mantener una videoconferencia con Hollande, la canciller alemana, Ángela Merkel y los jefes de gobierno británico, David Cameron, e italiano, Matteo Renzi.
Según la Casa Blanca, Obama le pidió los dirigentes europeos que hagan un esfuerzo mayor. Una crítica recurrente cuando Estados Unidos envió centenares de militares a la zona de crisis y prometió desbloquear centenares de millones de dólares.
Según un informe de la videoconferencia difundido por el Palacio del Eliseo en París, "todos los dirigentes comunicaron su solidaridad con los países afectados y llamaron a la movilización de la comunidad internacional y de la Unión Europea (UE), en estrecha coordinación con las Naciones Unidas, la OMS y los países concernidos".
Los ministros de Salud europeos se reunirán el jueves en Bruselas para dar garantías a los ciudadanos europeos después del anuncio de la contaminación de una enfermera en Madrid.
Una segunda trabajadora del hospital de Texas (sur de Estados Unidos), donde se trató al liberiano fallecido de ébola, dio positivo al virus. Al igual que el primer caso, la trabajadora se enfermó luego de atender al paciente liberiano fallecido a principios de mes en el Hospital de Dallas.
La profesional, que ya fue aislada, había viajado en avión un día antes de ser diagnosticada, dijeron autoridades de Salud que ahora buscan a las 132 personas de ese vuelo doméstico para examinarlas.
Este segundo contagio "es muy preocupante", dijo el director de los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC) estadounidenses, Thomas Frieden, quien agregó que "no debería haber viajado en un avión comercial".