El Parlamento británico aprobó ayer una moción no vinculante pero histórica para reconocer al Estado de Palestina con una abrumadora mayoría de 274 a 12 votos, pese al rechazo del gobierno de David Cameron.
El debate, que duró más de cinco horas, fue largo, acalorado y estuvo marcado por la ausencia casi total de la bancada del Partido Conservador, la fuerza de Cameron, y por la división que creó entre los opositores laboristas que impulsaron la iniciativa y sus correligionarios que se negaron siquiera a participar de la sesión parlamentaria.
Se trata de una resolución simbólica, ya que no obliga al gobierno de Cameron a cambiar su política exterior, que hasta ahora apoya una solución de dos Estados, pero sólo cuando ésta sea acordada también por Israel en una mesa de negociación.