sábado 25 de abril de 2026

China: una polémica forma de cuidar bebes abandonados

Varias ciudades comenzaron a usar cajas con incubadoras para evitar que los chicos mueran en la intemperie



A primera vista, parecen quioscos con diarios, bebidas y tarjetas de recarga de celulares, como los que usualmente se encuentran por las calles chinas.



Pero una mirada cercana revela la diferencia: tienen dos incubadoras que se abren mediante una ventanilla y que mantienen una temperatura de 32°5. Van acompañadas de un botón, que al ser oprimido activa una alarma que sólo suena diez minutos después, tiempo suficiente para que aquel que abandona al niño no sea visto por el personal de los servicios de asistencia social que lo recogen.



Los quioscos, que cuestan a las alcaldías locales alrededor de 10 millones de yuanes (1,6 millones de dólares), son conocidos en mandarín como islas seguras para bebes.



Son una moderna réplica china de las baby boxes o ventanillas de bebes, introducidas en el medioevo europeo pero retiradas de las calles a finales del siglo XIX, porque atentaban, según se creía, contra la moralidad y la seguridad infantil.



Hoy, si bien son aún blanco de fuertes críticas -incluso de las Naciones Unidas, que defienden el derecho de los niños de conocer a sus verdaderos padres-, fueron reintroducidas en países como Alemania o República Checa.



En China, son consideradas por algunos como una salvación para aquellos chicos que, de otra forma, terminarían en la intemperie.



En 2012 fueron abandonados 570.000 chicos en China, un 11% más que los registrados el año anterior, según el Ministerio de Asuntos Civiles. De éstos, 100.000 fueron a parar a manos del Estado, mientras que los otros 470.000 no figuran dentro del sistema y se desconoce su paradero. Se cree que decenas de miles murieron antes de poder ser asistidos.



Muchos chicos son dejados en las calles debajo de puentes o entre los tachos de basura. En mayo pasado, la noticia de una madre soltera en la provincia de Zhejiang, que arrojó en una letrina a su bebe recién nacido, conmocionó a China.



Los vecinos escucharon los llantos del bebe, atrapado en una tubería de un baño de acceso común y, finalmente, fue salvado por los bomberos.

Los defensores y los críticos



Muchos de los bebes son abandonados en las noches, donde sufren el frío y pueden ser atacados por animales, explica al diario China Youth Han Jinhong, director del Centro de Bienestar Social de Shijiazhuang, en la provincia de Hebei.



Ése fue el primer centro en instalar una baby box en China, y Hong es hoy uno de los principales voceros del programa en el país.



Antes sólo sobrevivía el 50% de los bebes que dejaban afuera del centro. Ahora es mucho mejor, pues los síntomas de fiebre, trauma y neumonía se redujeron, explica.



La baby box de Shijiazhuang, a 293 kilómetros de Pekín, abrió en junio de 2011. Desde entonces, recibió 183 bebes, dos tercios de todos los chicos abandonados en la ciudad.



Luego de su apertura, alrededor de otros 11 refugios -con sus respectivas ventanillas para bebes- fueron inaugurados en la provincia de Hebei.



Sin embargo, fue sólo hasta este año que el tema se puso en boca de todos y recibió grandes críticas públicas desde que comenzaron a ser abiertos en otras ciudades chinas como Xi an, Xiamen o Nanjing.



El tema recrudeció especialmente después de que la ciudad de Shenzhen, en la provincia de Guangdong, anunciara su plan de abrir un refugio este año.



Los detractores del sistema consideran que estas ventanillas incentivan a los padres a abandonar a sus hijos y que promueven un comportamiento inmoral en la sociedad.



En una encuesta realizada por el portal Sohu, de 9403 encuestados, el 16% se reveló preocupado porque el programa no castiga a los padres irresponsables. Si bien la encuesta arrojó una percepción positiva, con un 75% que apoya el programa y un 63% que no cree que el proyecto incentive a los padres a abandonar a los chicos, aún hay consternación por la supuesta promoción de la irresponsabilidad social.



El tema de las baby boxes en Shenzhen cobró más notoriedad aun, ya que la provincia de Guangdong es considerada uno de los principales destinos de trabajadores migrantes en China.



Por lo menos la mitad de las trabajadoras migrantes tuvieron sexo antes de casarse, y el 60% de ellas tuvo al menos una vez un embarazo no deseado, según un estudio del Departamento de Planificación Familiar de esta provincia.







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