El candidato oficialista Juan Manuel Santos se convirtió ayer en el presidente electo de Colombia al superar holgadamente y sin sorpresa al postulante opositor Antanas Mockus, en una segunda vuelta caracterizada por una alta abstención y empañada por la muerte de al menos 16 personas en combates entre fuerzas regulares y grupos guerrilleros.
Sin embargo, no obstante la abstención, Santos obtuvo más de nueve millones de sufragios, lo que lo convirtió en el presidente más votado de la historia de Colombia.
Santos obtenía 69,06 por ciento de los votos válidos contra 27,52 por ciento de Mockus cuando se había escrutado 99,88 por ciento de las mesas, de acuerdo con el trigésimo sexto boletín oficial divulgado anoche por la Registraduría Nacional.
El triunfo de Santos, quien asumirá la Presidencia el 7 de agosto, representa la continuidad de las políticas del actual mandatario, Álvaro Uribe, de quien el candidato ganador sólo se propuso diferenciarse en algunos matices de estilo.
La principal propuesta del nuevo mandatario es dar continuidad a la política de seguridad democrática de Uribe, de lucha contra la guerrilla y el crimen organizado, a la que agregó el compromiso de bajar la pobreza sustancialmente para alcanzar lo que llamó prosperidad democrática.
El dato saliente de la jornada electoral fue la alta tasa de abstención, que, aunque restaba el escrutinio de poco más de 0,1 por ciento de las mesas para saber con precisión a cuánto alcanzó, seguramente habrá superado a la de la primera vuelta, que fue de 51 por ciento.
De hecho, el escrutinio completado contabilizaba 13,34 millones de votos sobre un padrón total de casi 30 millones, por lo que la ausencia de votantes habrá sido superior a 55 por ciento.
Contribuyeron al aumento de la abstención la no obligatoriedad del voto en Colombia, el amplio triunfo de Santos el 30 de mayo, la más holgada victoria que las encuestas le vaticinaban para ayer, las lluvias persistentes que cayeron durante toda la jornada en gran parte del país y la transmisión por televisión de tres partidos de la Copa del Mundo de fútbol.
Por otra parte, los comicios se vieron empañados por la muerte de al menos 16 personas y la desaparición de otras ocho en combates entre fuerzas regulares y grupos guerrilleros.
Un suboficial y seis agentes de la Policía de Carabineros murieron en Tres Bocas, una zona rural del municipio Tibú, en el departamento (provincia) Norte de Santander, cuando la patrulla que integraban pisó un campo minado.