Científicos de la Organización Europea de Física Nuclear colocaron esta madrugada nuevamente en funcionamiento el Gran Colisionador de Hadrones. Ya hubo dos intentos de choque de protones que fallaron.
Los intentos de conseguir estas colisiones con las que se quieren recrear los instantes posteriores al Big Bang, la creación del Universo, comenzaron hacia 1 hora argentina, pero ya en dos ocasiones los haces que circulaban en sentidos opuestos por el Gran Colisionador de Hadrones (LHC, siglas en inglés), el acelerador de la Organización Europea de Física Nuclear (CERN), no consiguieron su objetivo.
Mario Martínez, un científico español del experimento ATLAS -uno de los cuatro grandes detectores encargados de recoger las informaciones que generen las colisiones- explicó que cada vez que falla un intento hay que volver a iniciar un proceso que dura unas tres horas.
Cuando se pierde un haz, hay que relajar los imanes, quitarles la corriente, y luego volver a inyectar los protones y comenzar a aumentar la energía, señaló.
El objetivo que se busca es alcanzar esas colisiones a una energía de 7 TeV (teraelectrovoltios) - la suma de 3,5 TeV en cada sentido-, algo nunca realizado por ningún acelerador.
Después de casi 20 años, ahora vamos a explorar un nuevo territorio, dijo el científico sueco Erik Johansson, al explicar que si se aceleran y chocan los protones a esa energía se espera resolver secretos como la materia oscura, que forma la mayor parte del Universo, descubrir la antimateria o el famoso bosón de Higgs.
La existencia de esa partícula, que debe su nombre al científico que hace 30 años predijo su realidad, se considera indispensable para explicar por qué las partículas elementales tienen masa y por qué las masas son tan diferentes entre sí.
Los protones circulan por el Gran Colisionador de Hadrones, un túnel circular de 27 kilómetros de diámetro situado a 100 metros bajo tierra en Ginebra, cerca de la frontera con Francia.
Ahora sólo lo estamos intentando con dos haces en cada dirección, pero al final del experimento, dentro de unos dos años, queremos hacer colisionar unos 2.800 haces en cada sentido, para provocar millones de choques, tras lo cual habrá una parada técnica de un año, explicó el científico Michael Barnett.
Siete TeV es la mitad de la potencia calculada del acelerador, y sólo después de esa larga pausa, cuando se haya revisado minuciosamente todo el engranaje, se intentará alcanzar la velocidad de 14 TeV.