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Condenan a cadena perpetua a uno de los últimos criminales nazi

Se trata de Heinrich Boere, de 88 años, quien participó en la muerte de tres civiles holandeses durante la II Guerra Mundial. En su declaración explicó al detalle cómo los asesinó y recalcó que nunca sintió que se tratara de un crimen.
23 de marzo de 2010 - 00:00
El octogenario Heinrich Boere, ex miembro de la SS, los comandos de élite nazis, fue condenado a cadena perpetua en la Audiencia provincial de Aquisgrán por haber matado a tres civiles en 1944, durante la ocupación alemana de Holanda.

El juicio a Boere, de 88 años, es uno de los últimos en Alemania relacionados con crímenes cometidos durante la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) y la dictadura nazi, citó DPA.

El juez del caso, Gerd Nohl, argumentó que Boere fusiló a sus víctimas de un modo degradante para el ser humano, brutal y cobarde, mientras el anciano, que asistió a las 20 sesiones del proceso sentado en una silla de ruedas y sin apenas articular palabra, escuchó la sentencia sin dejar entrever ninguna emoción.

Boere ya había admitido haber fusilado a los tres civiles holandeses en julio y septiembre de 1944, como miembro de un comando especial y cumpliendo órdenes de sus superiores.

El condenado integraba el comando de aniquilación nazi Feldmeijer, encargado de tomar represalias contras opositores y miembros de la resistencia contra la ocupación alemana de Holanda. Los tres civiles fueron asesinados en Breda, Voorschoten y Wassenaar después de una serie de atentados contra las tropas de ocupación.

Según se explicó hoy en el tribunal de Aquisgrán, Boere y su cómplice aparecieron vestidos de paisanos, preguntaron por sus víctimas y, sin mediar palabra, los mataron a balazos.

Tres hijos de dos de las víctimas estuvieron presentes en el juicio celebrado en Aquisgrán, oeste de Alemania, y se mostraron aliviados al conocer la sentencia.

Boere había presentado una declaración en diciembre en la que explicaba al detalle cómo mató a balazos con un cómplice a los tres civiles, aunque recalcó que en ningún momento creyó o sintió que estuviera cometiendo un crimen. Antes de ser enjuiciado, el anciano confesó a un periodista que había matado gente como miembro de las SS.

Boere fue sentenciado a muerte en ausencia poco después de la guerra en Holanda. Posteriormente, se le conmutó la pena capital por la de cadena perpetua, pero nunca cumplió la condena, porque Alemania no extradita a sus propios ciudadanos.
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