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Hambre y sequía amenazan a millones de personas en el este de África

La sequía que se extiende por el este de África por cuarto año consecutivo, junto al constante aumento de los precios de los alimentos más básicos y las devastadoras guerras, amenazan con provocar una grave hambruna a millones de personas.
3 de septiembre de 2009 - 00:00
Nairobi (AFP-NA) - En junio pasado, el Programa Mundial de Alimentos (PMA) advirtió contra la consecuencias mortales de la sequía persistente, los conflictos y el costo de los alimentos en esa parte del continente africano. Y todo ello es lo que está ocurriendo ahora.

En Kenia, por ejemplo, el país ha conocido la peor sequía en la última década con ausencia casi total de precipitaciones durante la que supuestamente era temporada de lluvias, en particular en las regiones áridas y semi-áridas del norte, explica en Nairobi el portavoz del PMA, Marcus Prior.

Cerca de un keniano de cada 10 necesita ayuda alimenticia, según la agencia de la ONU. El organismo prevé que deberá socorrer a 3,8 millones de kenianos afectados por la sequía y por la continua alza de los precios.

El maíz, la cosecha principal en ese país, se estima inferior en un 28% con respecto a la media de los cinco últimos años. Los pastos y el agua para el ganado disminuyen rápidamente, provocando la muerte de numerosas vacas.

Según el PMA, la población comienza ya a sufrir de hambre, la malnutrición causa ya estragos entre los niños cada vez más pequeños, y el ganado muere.

Algunos kenianos luchan actualmente por sobrevivir y adoptan estrategias extremas, como reducir el número de comidas diarias, comer alimentos más baratos y menos nutritivos, emigrar hacia zonas urbanas o contraer deudas masivas.

La situación es también difícil en los países vecinos, como Etiopía, el norte de Uganda, Djibuti o Somalia, donde el PMA ofrece asistencia alimentaria a cerca de 17 millones de personas.

En Uganda, donde el PMA ayuda a cerca de un millón de personas, principalmente en el norte y en el este del país, vamos a tener problemas si las lluvias no aumentan en los próximos días, se lamenta el ministro de Información, Kabakumba Masiko.

La respuesta internacional ha sido igualmente errática y superficial.

En lo que parece el colmo de males, el regreso de las lluvias es a menudo sinónimo de inundaciones destructivas y de enfermedades provocadas por la mala calidad del agua.

La Organización Meteorológica Mundial (OMM) prevé lluvias superiores a la media en los próximos meses y a comienzos de 2010, con un nuevo fenómeno El Niño.
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