sábado 4 de abril de 2026

Indignación por la represión

La crisis política de Irán comenzó a hacer ayer mayor mella en sus relaciones exteriores, con la expulsión de dos diplomáticos británicos acusados de espionaje y la más severa condena hasta el momento a la represión de disidentes por parte del presidente estadounidense, Barack Obama.

En un nuevo golpe a la oposición, el gobierno iraní dejó ayer en claro que no repetirá las elecciones presidenciales del 12 de junio pese a las denuncias de fraude y las protestas callejeras que opositores realizan casi a diario desde que el presidente Mahmud Ahmadinjead fue declarado ganador de los comicios.

Obama dijo en Washington que Estados Unidos y el mundo estaban indignados por la represión de las protestas, que dejó al menos 17 muertos, y no descartó modificar su estrategia hacia Irán, luego de haber ofrecido este año a Teherán abrir un nuevo capítulo en las relaciones bilaterales, cortadas desde hace casi 30 años. La televisión estatal iraní informó que estudiantes conservadores se manifestaron ayer frente a la embajada británica en Teherán, donde quemaron banderas estadounidenses, británicas e israelíes y tiraron tomates contra el edificio, al grito de: Abajo Estados Unidos, Abajo Gran Bretaña.
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