Decenas de miles de personas desfilaron ayer en Bilbao, España, para condenar el último atentado atribuido a la organización separatista vasca armada ETA, en el que murió el viernes un policía responsable de la lucha antiterrorista en el País Vasco (norte). Eduardo Puelles García, de 49 años, murió en la ciudad vasca de Arrigorriaga, cerca de Bilbao, al estallar una bomba lapa colocada debajo de su coche junto al depósito de combustible. Varias personalidades españolas y los familiares de Puelles García encabezaron la marcha que recorrió las calles de Bilbao y en la que participaron miles de personas, detrás de una gran pancarta con el lema Por la libertad, ETA no.