El Gobierno de Lula confirma cuatro casos y estudia otros 24 sospechosos .
La noticia era de esperar, pero los brasileños preferían no haberla escuchado. La daba, el ministro de Sanidad, José Temporão ante las cámaras de televisión con una cierta dosis de énfasis: El virus ha llegado a Brasil, ha dicho. Ha añadido que los cuatro casos confirmados -dos en São Paulo, uno en Rio de Janeiro y el cuarto en Minas Gerais- están bien y todos ellos habían llegado del extranjero: tres de México y uno de Estados Unidos.
Estamos preparados, quédense tranquilos, la situación está bajo control, ha subrayado Temporão, que ha explicado que los cuatro casos fueron confirmados por el método de exclusión y que los kits para el dignóstico directo no estarán disponibles hasta la semana que viene, aunque los análisis ya han sido enviados a los laboratorios de la Fundación Oswaldo Cruz en Rio y de Adolfo Lutz en São Paulo.
Actualmente hay otras 24 personas sospechosas de haber contraido el virus, y de ellas 15 continúan en estrecha observación por considerarse muy probable que desarrollen la enfermedad.
Según el ministro de Sanidad, el Gobierno por el momento no decretará medidas especiales pese a que Brasil es el segundo país de Suramérica, después de Colombia, con casos confirmados del virus. El clima de alerta, sin embargo, se mantendrá en todo el país, según Temporão que no ha explicado en qué va a consistir.
En Brasil han empezado a ser vacunados de la gripe normal millones de personas, sobretodo aquellos que superan los 65 años, como en anteriores campañas. Con la inminente llegada de los primeros fríos del otoño, y ante el temor a que la bajada de las temperaturas agrave la epidemia, muchas personas por debajo de los 60 años han empezado a acudir a los centros de vacunación.