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Pedido de paz

Recordó los males que afligen al continente. Trajo a colación las guerras, las rivalidades étnicas y la codicia.
23 de marzo de 2009 - 00:00
RUANDA- El papa Benedicto XVI lanzó un mensaje de paz y reconciliación para África en la multitudinaria misa dominical oficiada al aire libre en la capital angoleña, donde recordó los males que afligen al continente, como las guerras, la rivalidades étnicas y la codicia. El Papa concluyó la misa en la inmensa explanada de Cimangola de Luanda, frente al Océano Atlántico, con un vibrante llamado a la paz.

Pido a las mujeres y hombres de todo el mundo que apunten sus ojos hacia África, un continente que anhela justicia, paz, un desarrollo integral que garantice un futuro a sus pueblos en la paz y el progreso, exhortó el Papa en la última jornada de su viaje de siete días a Camerún y Angola.

Desde uno de los países más pobres del mundo, devastado por 27 años de guerra civil, pero que en los últimos años registró un crecimiento económico notable, Benedicto XVI lanzó un llamamiento de esperanza a los africanos pidiéndoles que se liberen de los males del pasado para construir un futuro mejor.

¡África, levántate! Mira el futuro con esperanza, clamó al pedir una herencia duradera de reconciliación, justicia y paz.

Ante africanos de todas las etnias y tribus del sur del continente negro, entre ellos los obispos de Sudáfrica, Botsuana, Swazilandia, Lesotho, Mozambique, Namibia y Zimbabue, el sumo pontífice pidió que cese el conflicto en los Grandes Lagos, al referirse a la guerra en Burundi, Ruanda, Uganda, y la República Democrática del Congo. Ruego desde Angola, desde África, y abrazo a todo el mundo, imploró al término del rezo dominical del Angelus. Cerca de un millón de personas, según fuentes cercanas a la policía, asistieron al acto, mientras la agencia estatal de prensa Angop calculó unos tres millones. Cientos de miles de angoleños se congregaron desde la madrugada en la explanada para escuchar el mensaje del Papa alemán. Ha sido un mensaje bello, de paz, comentó emocionada María, quien llegó de Samba, una de las chabolas de la capital. Necesitamos llevar una vida más seria, es el mensaje que me deja el Papa, comentó el joven Joao mientras su padre Pinto confiesa que le gustaron los valores que vino a defender. En su mensaje, pronunciado en portugués y que no fue interrumpido ni aplaudido como suele ocurrir en la plaza de San Pedro, el Papa recordó que la guerra puede destruir todo aquello que tiene valor: familias, comunidades enteras, el fruto de la fatiga del hombre y las esperanzas que guían la vida, dijo.
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