Obama, a sólo dos votos del ansiado plan de rescate
El presidente norteamericano tiene que convencer a dos legisladores antes de la votación, que será mañana. Cuenta con 58 de los 60 votos que necesita. El lunes, un día clave.
El plan de gastos extraordinarios de los Estados Unidos, por estas horas, desvela al presidente de ese país, Barack Obama, quien ahora debe convencer a dos legisladores más para alcanzar los 60 votos favorables e ingresar en la recta final de cara a la aprobación en el Senado.
Pese a tener mayoría de 58-41 tras las últimas elecciones, los demócratas necesitan 60 votos para superar el lunes un obstáculo de procedimiento y lograr que el proyecto sea sometido al pleno del Senado para su votación final.
Los senadores republicanos y demócratas ofrecieron el sábado valoraciones contradictorias del plan de gastos extraordinarios propuesto por el presidente Barak Obama, en un raro debate mantenido este fin de semana por la cámara alta en preparación a la votación de mañana.
Los legisladores tienen ahora puesto los ojos en las difíciles negociaciones que tendrá que mantener con la Cámara de Representantes. La presidenta de la cámara baja, Nancy Pelosi prometió ya que intentará restaurar los fondos eliminados del proyecto.
El segundo republicano en importancia en el Senado, Jon Kyl dijo que los elementos centrales del plan de poco servirán para estimular la economía, como tampoco sirvieron de mucho los 600 dólares en reintegros fiscales del año pasado.
El líder de la mayoría demócrata senatorial Harry Reid, que el viernes por la mañana ofreció eliminar solamente 63.000 millones de dólares, considero que fue logrado un compromiso imperfecto, aunque pese a ello lo ensalzó.
El Senado redujo el plan en unos 100.000 millones de dólares en la última versión, aunque sigue siendo 8.000 millones de dólares más generoso que la original, por considerar que muchos de los programas que financia no crearán puestos de trabajo a corto plazo.
Las autoridades dijeron que en su forma actual el plan de gastos asciende a 827.000 millones de dólares, frente a los 819.000 millones de la versión original.