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Discrepancias entre Micheletti y Zelaya

3 de noviembre de 2009 - 00:00
El presidente derrocado, Manuel Zelaya, instó ayer al gobierno de facto a que deje las estrategias dilatorias para aplicar el acuerdo alcanzado y poner fin a la crisis política, mientras el Congreso sigue sin definir una fecha para votar su eventual restitución.

Las dos delegaciones se han enfrascado en una guerra retórica por la interpretación del acuerdo Tegucigalpa/San José/ Diálogo de Guyamuras firmado el viernes, que deja abierto el primer punto: la restitución del presidente derrocado.

Zelaya considera que su restitución -que según el acuerdo deberá ser votada en el Congreso- está implícita en el cronograma del documento firmado, que contempla que para el 5 de noviembre haya quedado constituido el gobierno de unidad nacional, que él debe presidir.

Si va a la semántica literaria del lenguaje, ahí no van a encontrar la respuesta, pero la conciliación y el espíritu de concertación tiene que ver con las partes en conflicto para que los dos salgan totalmente armonizados, dijo a la AFP.

Para Zelaya, el espíritu del acuerdo, es revertir el golpe de Estado del 28 de junio.

Sin embargo, la comisión negociadora del gobierno de facto de Roberto Micheletti no lo ve así y descarta que haya un acuerdo bajo la mesa para restituir automáticamente al presidente depuesto, que se refugia en la embajada de Brasil desde que llegó subrepticiamente al país el pasado 21 de septiembre.

No hay acuerdo bajo la mesa, zanjó Arturo Corrales, enfatizando que es el Congreso el que debe decidir la restitución de Zelaya.

En cambio, el embajador de Estados Unidos en Tegucigalpa, Hugo Llorens, cuyo país forzó la firma del acuerdo, fue más diplomático: Yo no voy a comentar en lo específico, lo que sí digo es que Estados Unidos como toda la comunidad internacional apoya al Acuerdo Tegucigalpa/San José.
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