Hillary Clinton se distanció de la política exterior de Bush
La futura Secretaria de Estado dijo que la política del gobierno de Obama estará guiada por la diplomacia y que se recurrirá a la fuerza sólo como último recurso, en clara crítica a la actual administración. Descartó iniciar negociaciones Hamas hasta que reconozca a Israel y renuncie a la violencia.
WASHINGTON.- Después de que el Comité de Asuntos Exteriores del Senado norteamericano realizara la audiencia de confirmación de Hillary Clinton como secretaria de Estado del futuro gobierno de Barack Obama, la senadora por Nueva York prometió que Estados Unidos inaugurará un nuevo curso en política exterior guiado por la diplomacia y el pragmatismo y en el que el país recurrirá a la fuerza solo como último recurso.
La política exterior debe basarse en la unión de los principios y el pragmatismo, no en una rígida ideología, dijo Clinton, cuyos comentarios fueron interpretados como una crítica a la administración del inquilino saliente de la Casa Blanca, George W. Bush, a quien tanto ella como el presidente electo, Barack Obama, han acusado de infravalorar la diplomacia internacional.
Hizo hincapié en la necesidad de construir un mundo con más socios y menos adversarios y expresó su interés en colaborar con Rusia y China y su intención de tender la mano a viejos aliados como Europa, India, Japón y Corea del Sur. Contra Hamas
Pero a la vez descartó iniciar negociaciones con el grupo radical islámico Hamas hasta que el mismo reconozca a Israel y renuncie a la violencia. Sobre Israel, uno no puede negociar con Hamas hasta que renuncie a la violencia, reconozca a Israel y acepte los acuerdos pasados, dijo Clinton y agregó: Eso para mi es un absoluto.
Esta es la posición del gobierno de Estados Unidos. Esta es la posición del presidente electo, dijo luego de que un senador integrante del Comité de Relaciones Exteriores -ante el cual habló Clinton- sugirió que es ingenuo e ilógico buscar diplomacia con gobiernos que se oponen a Israel.
Obama ha prometido intentar dialogar con países como Irán, Corea del Norte y Cuba, pero analistas en Washington dudan de que pueda hacer lo mismo con grupos como Hezbolá o Hamas, que Estados Unidos considera terroristas.
Estamos al inicio de una nueva era de la diplomacia estadounidense, afirmó el presidente del Comité, el ex candidato presidencial demócrata John Kerry en la audiencia. Clinton demostró en el pasado que sabe construir alianzas y tiene la estatura política para representar la política exterior estadounidense, añadió.
La senadora destacó que Estados Unidos no puede resolver por si solo los problemas más acuciantes del planeta, pero insistió en que el resto del mundo tampoco puede solucionarlos sin América.
Con Obama en la Casa Blanca, Estados Unidos pondrá en marcha lo que Clinton describió hoy como un poder inteligente.
Debemos de usar lo que se ha denominado como poder inteligente, la amplia gama de herramientas a nuestra disposición: diplomáticas, económicas, militares, políticas, legales y culturales, destacó. Añadió que ese poder inteligente permitirá que la diplomacia esté a la cabeza de la política exterior. Armas nucleares
La senadora se comprometió ante el Congreso estadounidense a renegociar rápidamente con Rusia el Tratado de reducción de armas estratégicas (Start-1), que expira a fines de año.
Mientras que las negociaciones tardías entre Moscú y la administración del presidente saliente George W. Bush no permitieron acercamiento alguno, la ex primera dama estadounidense aseguró que la nueva administración del presidente electo Barack Obama está profundamente comprometida con las negociaciones sobre este tratado.
Queremos empezar a actuar rápidamente. Queremos que Rusia sepa que vamos en serio, indicó Clinton.
El tratado Start-1, firmado el 31 de julio de 1991, preveía pasar de unas 10.000 a 8550 la cifra de cabezas nucleares estadounidenses, y de 10.200 a 6450 las del arsenal soviético.
Rusia y Estados Unidos firmaron en 2002 en Moscú un tratado de desarme estratégico que prevé una reducción de dos tercios de sus respectivos arsenales estratégicos. Según el tratado de Moscú, Estados Unidos y Rusia sólo podrán desplegar entre 1700 y 2000 cabezas nucleares a fines de 2012.