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Renunció el presidente de Paquistán

Pervez Musharraf, un aliado clave de EE.UU. en la región, dimitió un día antes del inicio del juicio político en su contra.
18 de agosto de 2008 - 00:00
ISLAMABAD (EFE).- El presidente de Paquistán, Pervez Musharraf, anunció hoy su renuncia en un mensaje televisado a todo el país, un día antes del inicio del proceso de destitución parlamentaria impulsado por el gobierno de coalición.

Después de analizar la situación y consultar a consejeros legales y aliados políticos, decidí dimitir, dijo Musharraf. Dejo mi futuro en manos del pueblo, añadió.

Musharraf realizó el inesperado anuncio tras reiterar su inocencia y considerar infundadas las acusaciones políticas en su contra, entre las que se incluyen violar la Constitución y faltas graves. Ni una sola acusación en mi contra se sostiene, aseguró. No pueden probar ninguna acusación porque nunca hice nada para mi provecho, todo lo hice siempre por Paquistán, añadió.

Poco antes de su discurso, fuentes de su entorno aseguraban que Musharraf iba a enfrentar las acusaciones hasta el final, sin abandonar las riendas del poder. Mi filosofía ha sido primero Paquistán, dijo Musharraf. Desafortunadamente, algunos elementos con intereses ocultos levantaron falsas acusaciones en mi contra, destacó.

Dicen que durante los últimos nueve años nuestros problemas económicos y los cortes de electricidad se debieron a nuestras políticas. Es absolutamente falso, subrayó, y advirtió a la oposición: Podrán tener éxito contra mí, pero no se han dado cuenta hasta qué punto podría ser perjudicial para el país.

Por su parte, la coalición que se prestaba a iniciar el proceso para destituir al mandatario calificó la dimisión de Musharraf como una victoria de la gente. Finalmente los paquistaníes consiguen librarse de la dictadura y es un motivo de alegría, expresó el ex primer ministro paquistaní Nawaz Sharif.

Musharraf llegó al poder en octubre de 1999 mediante un golpe de Estado, en el que derrocó a Sharif. Luego de ocho años al frente del país, su popularidad se vio fuertemente minada en noviembre de 2007, cuando, con el propósito de asegurarse su reelección por otros cinco años, destituyó a los jueces de la Corte Suprema y declaró el estado de excepción.

Si bien logró su objetivo, la oposición calificó la reelección de ilegal, ya que al momento de la votación Musharraf aún era jefe de las fuerzas armadas (cargo al que renunció días después, por presión de Estados Unidos).

Tres meses más tarde, en febrero pasado, el mandatario perdió las elecciones legislativas, y desde entonces cohabita en un ambiente tenso con un gobierno que antes estaba en la oposición.

En tanto, hace poco menos de dos semanas, la coalición gubernamental había informado que iniciaría un juicio político contra el mandatario para lograr su destitución, el cual debía comenzar mañana.
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