PARÍS (AFP) - Dos años después de la revuelta en los suburbios de las principales ciudades de Francia, el presidente Nicolas Sarkozy anunció un plan para enfrentar los grandes problemas sociales de esas zonas, como el aislamiento, el desempleo, y la inseguridad.
Las medidas apuntan a asegurar la presencia del Estado en los llamados "barrios frágiles", a dar igualdad de posibilidades de educación y de empleo y a garantizar la seguridad de la población.
Sin fijar un presupuesto global, el presidente francés prometió "la solidaridad financiera para las comunas pobres".
Como candidato, Sarkozy había prometido programas de formación profesional, de educación, de la lucha contra la exclusión y de refuerzo de la seguridad en esos barrios con fuerte porcentaje de la población de origen magrebí y de otros países africanos, donde se acumulan los problemas sociales y que ostentan un desempleo que puede afectar hasta a un 40 por ciento de los jóvenes.
En lo concreto, este viernes, el mandatario francés, del partido conservador UMP, prometió una partida de 500 millones de euros para desarrollar los transportes públicos y sacar del aislamiento a los barrios periféricos.
Anunció también el despliegue de 4000 policías suplementarios en tres años en los barrios sensibles y prometió una "guerra sin piedad contra el tráfico y los traficantes" de droga, de la que asumirá "plenamente la responsabilidad".
Habrá "un representante del Estado en cada barrio", que será "dotado de una verdadera autoridad", indicó.
Otro aspecto del plan prevé crear un contrato específico para ayudar en tres años a más 100.000 jóvenes a encontrar un empleo o a crear una empresa.
En noviembre pasado, 150 policías resultaron heridos, durante dos días de disturbios en un suburbio del norte de París, después de la muerte de dos jóvenes en un accidente con un patrullero, dos años después de una oleada de disturbios en las periferias de las grandes ciudades francesas.