El domingo el Parlamento debe postular a quien será el responsable del Ejecutivo por cinco años. Raúl Castro está en condiciones de asumir definitivamente. O puede pasar que el vicepresidente Carlos Lage instale una nueva generación de mando.
LA HABANA, Cuba- Fidel Castro anunció ayer su renuncia a la presidencia de Cuba tras casi medio siglo en el poder, abriendo una era de cambios en la que el legendario dirigente comunista mantendrá la influencia de su liderazgo histórico.
"No aspiraré ni aceptaré, el cargo de Presidente del Consejo de Estado y Comandante en Jefe", afirmó Castro en una carta publicada en el diario oficial Granma, a cinco días de que el Parlamento defina la nueva cúpula del Gobierno.
En la nota, el líder cubano de 81 años no hizo mención de su cargo como primer secretario del gobernante Partido Comunista (PCC, único), lo que significa una amplia cuota de poder, por ser la fuerza superior de la sociedad y el Estado en Cuba.
Último líder histórico del comunismo, Fidel dio el paso al costado tras casi 19 meses de convalecer de una enfermedad intestinal que lo llevó a ceder el mando provisionalmente a su hermano Raúl, ministro de Defensa de 76 años, el 31 de julio de 2006.
Castro comunicó su decisión cuando faltaban cinco días para la histórica sesión en que el Parlamento lo iba a postular a la reelección como presidente del Consejo de Estado -Ejecutivo- por cinco años más.
Ahora deja el camino despejado a Raúl para asumir definitivamente la Presidencia, sin que se descarte una sorpresa -según analistas- en el caso de que el vicepresidente Carlos Lage, de 56 años, asuma como cabeza del Estado instalando una nueva generación en el poder.
"Afortunadamente nuestro proceso cuenta todavía con cuadros de la vieja guardia, junto a otros que eran muy jóvenes cuando se inició la primera etapa de la Revolución", subrayó Castro en su carta.
"Cuentan con la autoridad y la experiencia para garantizar el reemplazo. Dispone igualmente nuestro proceso de la generación intermedia que aprendió junto a nosotros los elementos del complejo y casi inaccesible arte de organizar y dirigir una revolución", agregó.
En diciembre, Castro escribió en un mensaje que no estaba aferrado al poder ni obstruía el paso de las nuevas generaciones, pero en enero fue electo diputado y quedó habilitado para una reelección presidencial.
"Traicionaría (...) mi conciencia ocupar una responsabilidad que requiere movilidad y entrega total que no estoy en condiciones físicas de ofrecer. Lo explico sin dramatismo", afirmó en su misiva.
La última vez que fue visto en público fue el 26 de julio de 2006, tras lo que sólo ha aparecido en fotos y videos, y desde hace un año escribe sus artículos "Reflexiones del Comandante en Jefe".
"No me despido de ustedes. Deseo sólo combatir como un soldado de las ideas. Seguiré escribiendo bajo el título Reflexiones del compañero Fidel. Será un arma más del arsenal con la cual se podrá contar. Tal vez mi voz se escuche. Seré cuidadoso", manifestó.
Castro advirtió a los cubanos que "el camino siempre será difícil y requerirá el esfuerzo inteligente de todos". "Prepararse siempre para la peor de las variantes. Ser tan prudentes en el éxito como firmes en la adversidad", aconsejó.
"El adversario a derrotar es sumamente fuerte, pero lo hemos mantenido a raya durante medio siglo", dijo al referirse a Estados Unidos.
Las reacciones no se hicieron esperar en todo el mundo. "Veo esto como un periodo de transición y podría ser el comienzo de la transición democrática para el pueblo en Cuba. Y vamos a ayudar", dijo el presidente estadounidense George W. Bush.
El número dos del Departamento de Estado, John Negroponte", descartó en "un futuro cercano" un levantamiento del embargo que aplica Estados Unidos a Cuba desde 1962.
En la isla, la oposición reaccionó entre la apatía y la esperanza. "Es la consolidación de Raúl (...) eso abre más expectativa de que se empiecen a hacer los cambios que tanto queremos", dijo el economista disidente Oscar Espinosa.
En Miami, capital del exilio cubano, celebraban en calles de la Pequeña Havana, sobre todo en el famoso café Versailles de la calle ocho.
Según la oposición en Cuba y el exilio, las dificultades económicas y la falta de libertad marcan "el fracaso del régimen" y afirman que, aún con Raúl en el poder, se mantiene "una sistemática violación" de los derechos humanos.
Los opositores acusan al Gobierno de Castro de hostigamiento, violación de la libertad de prensa y movimiento, y de mantener a unos 240 presos políticos, cuatro de los cuales fueron liberados el fin de semana y viajaron al exilio en Madrid.
Pero esa liberación, que se produjo en vísperas de la llegada este miércoles del número dos del Vaticano, cardenal Tarcisio Bertone, fue vista por los disidentes como un "regalo político" a España.
Desde su primera operación el 27 de julio de 2006, Castro libró una batalla contra la muerte. Tuvo varias cirugías y dependió por meses de "venas tomadas y catéteres", según escribió.
Record mundial como gobernante, Castro es el único líder al que conocen siete de cada diez cubanos, por lo que su enfermedad abrió enormes interrogantes sobre el futuro de la isla, ahora bajo la expectativa de cambios que prometió Raúl para enfrentar a los graves problemas del país.