Decenas de miles de campesinos tomaron las calles del Distrito Federal
Fue la primera gran concentración de rechazo contra el gobierno de Felipe Calderón.
CIUDAD DE MÉXICO.- Incapaces de competir con el maíz transgénico o con la tecnificada y generosamente subsidiada producción de frijoles estadounidenses, el campo mexicano ha decidido ponerse en pie, ante la entrada el pasado 1 de enero del capítulo agrario del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), que liberaliza la libre importación de maíz, frijol, leche y azúcar.
Durante toda la semana, miles de campesinos han llegado hasta la capital azteca para participar en una gigantesca marcha de protesta que este viernes recorrerá las calles del Distrito Federal, en la que supone la primera gran concentración de rechazo contra el gobierno de Felipe Calderón, casi un año después de llegar al poder.
Los manifestantes, pertenecientes a cientos de organizaciones campesinas y ciudadanas, han puesto al borde de la locura el ya de por sí desquiciado tráfico de la urbe más grande del mundo tomada por miles de agricultores, tractores, centenares de vacas, tanques de leche y remolques de grano.
Durante todo el jueves las principales avenidas de la ciudad cambiaron por completo el color gris y encorbatado del centro financiero del país, por el del color a tierra, el guarache (alpargata típica) y las ropas desgastadas con las que llegaron del campo más de 130.000 campesinos.
Al grito de “Sin maíz no hay país”, la Confederación Nacional Campesina (CNC), que representa a cinco millones de agricultores, alzó la voz contra el acuerdo de libre comercio, en vigor desde 1994, pero que este 1 de enero abrió las barreras arancelarias con Estados Unidos y Canadá para el maíz, el frijol, la leche y el azúcar, productos agropecuarios considerados esenciales para México.
Entre otras demandas, la marcha pretende sacar al maíz y al frijol del TLCAN, instalar un mecanismo permanente en el Congreso mexicano para regular las importaciones y exportaciones de estos productos y prohibir la siembra de maíz transgénico.
Reclaman el derecho a la alimentación
Los campesinos reclaman también que se apruebe el derecho constitucional a la alimentación y una ley de planeamiento para la soberanía y la seguridad agroalimentaria. Paralelamente, el campo mexicano pidió a la UNESCO que incluya la rica variedad del maíz mexicano como Patrimonio Intangible de la Humanidad y origen de los pueblos prehispánicos.
Durante el jueves y el viernes la Avenida Reforma y del monumento a la Revolución se ha convertido en un gigantesco e improvisado campamento en el que no faltaron las tortillas (torta típica de maíz), los tacos, los aguacates, los frijoles y el chicharrón, con el que saciaron su hambre los miles de campesinos venidos de puntos tan distantes como Chihuahua (norte), Jalisco (oeste), Veracruz (este), Puebla (centro) o Chiapas (sur).
"Nuestro campo ha sido abandonado y con esta apertura nos están quitando, además de nuestro principal alimento, nuestra fuente de trabajo, pues no podremos competir con otras grandes empresas", dijo José López, llegado de Chiapas junto a otros 50 campesinos.
Los agricultores aprovecharon el tráfico para explicar a los conductores con gigantes cartelones la importancia del campo para la viabilidad de un país. Para muchos de ellos México es incapaz de producir todo lo que consume su población y señalan que el 40 por ciento de los alimentos son importados.
En defensa del acuerdo vigente, el embajador de EEUU en México, Antonio Garza, fue categórico al afirmar que el TCLAN "es el mejor ejemplo de los efectos positivos del libre comercio", porque desde su entrada en vigor en 1994, "México ha quintuplicado sus exportaciones a Estados Unidos" y "la prosperidad ha aumentado".
Por el contrario, Cruz López, presidente de la Confederación campesina CNC, manifestó durante el mitin en el zócalo que "el empleo en el campo se redujo a la mitad, durante los 14 años del TLCAN", "únicamente el 2 por ciento de los productores cuenta con capacidad para exportar" y el "70 por ciento de la población rural está en condiciones de pobreza".