El venezolano Moisés Maiónica se declaró ayer culpable en Miami de haber conspirado para ocultar el origen y destino de los 800 mil dólares que Guido Antonini Wilson intentó ingresar a la Argentina en forma ilegal y colaborará ahora con la investigación que lleva adelante la Fiscalía local.
Maiónica admitió los cargos por conspiración y por haber actuado como un agente al servicio del gobierno de Venezuela en territorio estadounidense y, como parte de su acuerdo de culpabilidad, aceptó ayudar a las autoridades federales en el caso.
En la audiencia celebrada en la mañana de ayer ante el juez federal Joan Lenard, el abogado defensor Rubén Oliva alegó que su cliente no se dio cuenta de que estaba rompiendo la ley, aunque reconoció ante la corte federal de Miami que "la ignorancia de la ley no es excusa".
Según el letrado, Maiónica se encontraba en Estados Unidos de vacaciones, listo para tomar un crucero, cuando recibió un llamado de un funcionario jerárquico de Venezuela pidiéndole que ayudara a Antonini Wilson.
Para la Fiscalía, Maiónica recibió instrucciones telefónicas del director de inteligencia de Venezuela, el general de brigada Henry Rangel Silva, un dato que podría confirmarse a partir de la colaboración del acusado en la investigación.
En el acuerdo de culpabilidad conocido ayer se confirmó que Maiónica recibió el llamado telefónico -aunque no se definió quién realizó el contacto- y que asistió a reuniones en Fort Lauderdale y sus alrededores entre Antonini y otros presuntos agentes venezolanos.
Maiónica se había declarado inocente durante la primera semana de 2008, pero cambió de parecer y ahora podría ser sentenciado a una pena de 10 a 15 años de cárcel por ambos cargos, en una audiencia fijada para el 4 de abril.
De todas formas, su abogado anunció que presentará más información sobre la actuación de Maiónica antes de que sea conocida la sentencia.
El venezolano, un abogado corporativo con residencia en Caracas, respondió ayer con tranquilidad y en español las preguntas del juez Lenard, con sus manos sujetadas detrás de su espalda, consignaron diversos medios de prensa internacional.
El fiscal federal Thomas Mulvihill lo acusa de haber colaborado para coordinar el grupo integrado por los también venezolanos José Canchica Gómez -aún prófugo-, Franklin Durán y Carlos Kauffmann y el uruguayo Rodolfo Wanseele Paciello.
Al igual que Maiónica, Durán, Kauffmann y Paciello alegaron su inocencia a comienzos de año.
Para Mulvihill, el grupo actuó con presiones y amenazas sobre Antonini Wilson -requerido por la Justicia argentina por contrabando y lavado de dinero y colaborador del FBI- para ocultar el origen y destino del dinero que intentó ingresar sin declarar a Buenos Aires.
Antonini participó de reuniones con los acusados y grabó esas charlas en forma secreta.
La Justicia Federal de Miami dispuso que los acusados enfrenten un juicio el 17 de marzo, ante el magistrado Joan Lenard.
Según Mulvihill, Antonini accedió a transportar el dinero a la salida del Aeroparque Metropolitano a pedido de otro de los pasajeros que viajaron desde Caracas hacia Buenos Aires a bordo de un vuelo privado rentado por la petrolera estatal Enarsa.
"El señor Antonini no estaba al tanto del dinero en la valija", dijo el fiscal en una de las últimas audiencias, en la que señaló que el efectivo pertenecía a un empleado de la petrolera venezolana Pdvsa.