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Suman 615 muertos en Perú

19 de agosto de 2007 - 00:00
PISCO (PERÚ) - Agua, comida y que el gobierno saque los escombros para encontrar a sus vecinos heridos o muertos, que hasta ahora suman 615. Esos reclamos, acaso los más básicos que puede llevar adelante una persona, son los que movilizaban ayer a los habitantes de Pisco, la ciudad más afectada por el temblor que conmovió a Perú el miércoles pasado.

Mientras tanto las fuerzas armadas se sumarán a la policía para patrullar las localidades afectadas por el terremoto en el centro sur de Perú con la orden de reprimir "con energía" eventuales actos de saqueo y pillaje que se registren, anunció ayer el gobierno.

"Con el propósito de prevenir los actos de pillaje y vandalismo el Gobierno ha dispuesto redoblar las medidas de seguridad, con efectivos de las Fuerzas Armadas y de la Policía Nacional, en las ciudades de Ica, Pisco, Chincha y Cañete", señaló un comunicado firmado por la presidencia del Consejo de Ministros.

Las calles, regadas de los restos de barro, paja y madera que hasta hace tres días formaban las casas de adobe, son recorridas por gente que intenta conseguir las dos tazas de arroz crudo y la porción de chocolate que reparten grupos de rescatistas y agencias del gobierno peruano.

"El problema es que no sé para qué nos sirve el arroz, porque aquí no hay agua", afirmó en la cola para recibir esas provisiones Rosario Villanueva a Télam, que también pidió "tiendas, frazadas y colchones".

Villanueva vive en la Cuarta Calle del Comercio, a 400 metros de la plaza central, y relata que su vivienda se cayó por completo. "Lo que rescatamos se lo están llevando", afirmó la mujer, que igual que la mayoría de los damnificados advirtió que "en las últimas horas se repitieron los saqueos".

La preocupación por los robos se hace palpable cuando se advierten las patrullas militares que recorren las ruinas o que rodean el aeropuerto adonde llega la ayuda internacional.

Ayer, el sol encontró a los sobrevivientes del terremoto -que en Pisco dejó 535 muertos, y otros 80 en Ica- amontonados en torno a la Plaza de Armas del Pueblo, donde el Gobierno peruano levantó las carpas de ayuda sanitaria.

Allí, la queja que más escuchan los rescatistas es que la ayuda es escasa, a pesar de que el aeropuerto de Pisco no para de recibir aviones cargados de ayuda, como el Hércules repleto de frazadas, carpas, colchonetas y botiquines que llegó en la noche del viernes –las 22.15 de Perú, y las 0.15 de ayer en Argentina- fletado por el gobierno argentino.

"Llegan a Lima y a Pisco aviones cargados de provisiones pero nosotros no la vemos", se quejó Magda Ramos España, otra de las vecinas que esperaba por ayuda.

Para ayudar a entender el panorama que se puede ver en una recorrida por el pueblo basta una frase del propio ministro de Defensa de Perú, Alan Warner.

"El 90 por ciento de las casas de Pisco fueron destruidas", dijo el funcionario ayer a la madrugada a Télam, luego de agradecer la ayuda enviada por el comité de crisis que montó el gobierno argentino para contribuir con el pueblo peruano luego del terremoto.

Ese paisaje se completa con algunos cuerpos que aún permanecen en las calles, a pesar de que la mayoría de los cadáveres ya fueron retirados por familiares o por rescatistas.

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