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El día después del terror

17 de agosto de 2007 - 00:00
Decenas de cuerpos permanecían tendidos en la plaza principal de Pisco, mientras familiares de los desaparecidos buscaban a sus parientes entre ellos. Los heridos del Hospital Estatal de Pisco, que sufrió rajaduras y daños importantes en su infraestructura, fueron evacuados a un campo deportivo cercano.

"La primera impresión del equipo es que el daño es severo, especialmente en las casas", dijo el representante de la Cruz Roja en Sudamérica, Giorgio Ferrario. En tanto, en la ciudad de Chincha, también en la región de Ica, el pequeño Hospital San José de Chincha tenía numerosos heridos acostados en el suelo, niños y madres durmiendo junto a sus familiares heridos en los rincones del centro médico, que tenía algunas áreas entre escombros.

"Una pared le cayó encima, no hay camas y dicen que no pueden darle una cama hasta que no se le haga la radiografía, pero no hay corriente (energía eléctrica)", dijo Hernando Rodríguez, junto a su hija golpeada gravemente por una pared derrumbada.

La ciudad de Pisco, una de las más afectadas por el terremoto de 7,9 grados que estremeció a Perú, amaneció ayer sin servicios básicos, con problemas de comunicaciones y el 70 por ciento de su infraestructura destruida, informaron fuentes oficiales.

De los casi 500 muertos contabilizados ayer, 200 se reportaron en Pisco, informó desde la zona del desastre el ministro peruano de Salud, Carlos Vallejos.

Por su lado, el alcalde de la ciudad, Juan Mendoza, dijo a la agencia oficial Andina que los lugareños pasaron la noche agrupados en plazas y jardines.

Por problemas en la telefonía y una gran congestión en las líneas, las emisoras radiales se convirtieron en un medio de enlace entre los peruanos, que llaman desde distintos puntos del país para informarse sobre la situación de sus seres queridos.

A pesar de que las réplicas del terremoto continúan cada vez con menos intensidad, el nerviosismo y la desesperación reina entre la población que, junto a los equipos de rescate, buscan a sobrevivientes entre los escombros.

En la sede municipal se acumulan decenas de cadáveres que no pudieron ser trasladados a la morgue por falta de capacidad, mientras otros tantos están esparcidos por las calles de Pisco, tal como lo mostraban imágenes difundidas por la televisión local.

El gobierno local y las instituciones de protección civil iniciaron la remoción de escombros de la Catedral de Pisco, que quedó destruida por el terremoto mientras en su interior se estaba realizando una misa en la que participaban unas 300 personas.

El hospital de esa ciudad se encuentra al máximo de su capacidad, con pocas medicinas y con desabastecimiento en el banco de sangre. En tanto, se instalaron en la ciudad improvisadas tiendas de atención médica en las calles para los heridos, la mayoría por golpes y fracturas.

Los habitantes de Chincha, una pequeña ciudad situada 40 kilómetros al norte de Pisco, se refugiaron en los cerros que rodean a la población y pasaron allí la noche a la espera de ayuda.



En Brasil



El fuerte sismo que sacudió a Perú también fue sentido en Brasil, más precisamente por los habitantes de edificios de la ciudad amazónica de Manaus, ubicada a 1.800 kilómetros de la capital peruana, Lima.

Según el Servicio Geológico de Brasil, lo que sintieron los habitantes de Manaus fue solamente un reflejo del sismo que sacudió a Perú: "Los que sintieron algo son los habitantes de departamentos ubicados en el alto de los edificios, porque los que están cerca del suelo no perciben nada", afirmó el superintendente de la entidad, Marco Oliveira.

En declaraciones a la televisión de ese país, la maestra Graña Pereira reveló que el temblor llegó a mover telas y objetos decorativos de su casa: "Sentí un mareo, me senté ante mi pequeño altar y empecé a rezar", relató.



Solidaridad



La Unión Europea (UE) pondrá a disposición de Perú alrededor de un millón de euros para ayudar a las víctimas del sismo que sacudió la región de Pisco, Ica y Chincha en el sur del país, en tanto distintos países y organizaciones no gubernamentales de América Latina dispusieron su solidaridad inmediata.

"Todavía no conocemos la extensión de la tragedia en su totalidad, pero sabemos que hay muchas personas que sufren y que precisan ayuda tan rápido como sea posible", aseguró el comisario europeo de Desarrollo y Ayuda Humanitaria, Louis Michel.

La comisaría europea de Relaciones Exteriores Benita Ferrero Waldner prometió más respaldo a Perú al sostener que "nos mantendremos en estrecho contacto con las autoridades y analizaremos cómo podremos ayudar de la mejor forma al país en el corto, mediano y largo plazo", consignó la agencia dpa.

A su vez, agencias de las Naciones Unidas liberaron alrededor de 200.000 dólares en fondos de emergencia y se disponían a mandar un Equipo de Naciones Unidas para Evaluación y Coordinación en casos de Desastre (UNDAC).

Por su parte, la organización humanitaria Oxfam, con sede en Gran Bretaña, envió equipos a las localidades afectadas por el terremoto.

En tanto, la Federación Internacional de la Cruz Roja (FICR) fue una de las primeras agencias en remitir tiendas y láminas plásticas desde Panamá, además de enviar dinero de sus fondos destinados a ayuda para desastres.

Por su parte, Suiza mandó expertos, y España ofreció un equipo de 15 rescatistas y cuatro perros de búsqueda, según especificó la OCHA (Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios).

La Cruz Roja chilena y la colombiana se pusieron a disposición del Perú para proveer más ayuda junto a la Cruz Roja local.

En tanto, la Unidad Panamericana de Respuesta a Desastres (PADRU) también está lista para enviar tiendas, mantas y otras provisiones.
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