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Francia se prepara para el balotaje del domingo

En la primera vuelta Sarkozy obtuvo el 31,18 por ciento de los votos y la socialista el 25,87. Según las encuestas, el conservador está al frente con una ventaja de entre dos y cincos puntos porcentuales.
3 de mayo de 2007 - 00:00
PARÍS- Nicolás Sarkozy y Segolene Royal se enfrentaron ayer en un esperado y caliente debate para la televisión francesa, en el que el conservador se declaró como el candidato de la "acción" y la socialista como la abanderada de la "audacia".

La batalla dialéctica, de dos horas y 40 minutos, pareció dejar en mejor posición a Royal, quien logró transmitir una imagen convincente y determinada frente a un Sarkozy que lució a la defensiva.

"Con usted todo puede pasar, hasta lo peor. Juega con la miseria de la gente", lanzó Royal antes de que el oficialista le reprochara por su "falta de claridad" para acceder a la presidencia de Francia.

El comienzo fue frío, sin ritmo, con los dos candidatos midiendo el terreno y defendiendo con solidez sus propuestas económicas, de seguridad, de reformas del Estado y del número de empleados públicos, cambiando el orden de un debate programado con celo y que debía comenzar por el capítulo de las instituciones.

Fue Royal quien tomó la iniciativa, una posición lógica de cara a las encuestas, que marcan una ventaja de entre dos y cinco puntos porcentuales para Sarkozy a cuatro días del balotaje del próximo domingo.

El conservador, con tono irónico, buscó desacomodar a su rival con un estilo calmo y pausado que contrastó con su habitual verborragia y su fuerte temperamento.

Al inicio tensa y luego combativa, la socialista interrumpió varias veces a Sarkozy y poco a poco el debate fue subiendo en temperatura, pese a que el candidato oficialista optó por esquivar constantemente el conflicto.

Durante la primera media hora, la discusión giro en torno a la seguridad y las reformas del Estado, pero también sobre la reducción del elevado déficit público francés, el cual Royal se comprometió a "reducir en favor del crecimiento".

Royal buscó relacionar a Sarkozy con los últimos cinco años de gobierno (en el que fue ministro de Interior), mientras el candidato conservador achacó el "inmovilismo" económico a las reformas que la izquierda encaró bajo el gobierno de Jospin.



Temas



El sistema jubilatorio y fiscal, la Unión Europea (UE), el tema nuclear también fueron eje de fuertes contrapuntos.

En la educación, una diferencia en torno a las guarderías derivó en fuertes acusaciones de Royal de "inmoralidad política", ante un Sarkozy que pareció sobreactuar su serenidad con la frase "para ser presidente hay que estar calmo".

"Ante la injusticia o una mentira es normal que un presidente pierda la calma. Tengo sangre fría", afirmó Royal, "No se nota", replicó el candidato de la UMP en el momento mas tenso del debate.

A la hora de las conclusiones Royal sacó diferencia al hablar a cámara y reclamar que los franceses sean "audaces" para elegir a una mujer presidente que "defiende los valores sociales por los que Francia es respetada en el mundo", mientras Sarkozy, mirando a los periodistas, aseguró que Francia será "mas segura y estará en acción" bajo su liderazgo.

La expectativa por el debate fue enorme en Francia, por lo que no extrañó que minutos antes de las 21 -hora fijada para el inicio del programa- las calles de París se encontraran desiertas y los bares repletos de público.

Según los analistas, este debate entre los aspirantes al Eliseo podrá definir la consulta, debido al gran número de indecisos (alrededor del por ciento) a sólo cuatro días del balotaje.

En la primera vuelta Sarkozy obtuvo el 31,18 por ciento de los votos y Royal el 25,87.

El debate se realizó en un estudio de 200 metros cuadrados, sin público, y fue trasmitido en Francia por la cadena privada TF1, la pública France 2, el canal parlamentario LCP y en media decena de radios públicas y privadas. Además, varios países europeos trasmitieron en directo las dos horas de debate.

El estudio contó con un decorado moderno, con los dos oponentes frente a frente separados a dos metros de distancia, dos periodistas como mediadores y el tiempo de las respuestas de cada uno cronometrado.

Royal (53 años) y Sarkozy (52) afirman representar una nueva forma de hacer política, algo evidente por ser de una generación diferentes a la de sus predecesores, ya que los últimos presidentes franceses dejaron el poder al borde de los 80 años.

Sin embargo, optaron por mantener las mismas reglas de debate que en 1981 fijaron Francois Miterrand y Jacques Chirac, cuando la televisión era un monopolio estatal.
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