Casi 34 millones de electores decidirán los alcaldes de 8.111 municipios y 65.347 concejales, que a partir de los resultados, mediante elecciones indirectas, conformarán las diputaciones provinciales.
También serán elegidos los parlamentos de 13 comunidades autónomas -salvo Cataluña, Galicia, País Vasco y Andalucía- y a los representantes de las asambleas de Ceuta y Melilla, enclaves españoles del norte de África.
Los votos de más de 100.000 españoles que residen en el exterior y fueron autorizados a votar, en su mayoría gallegos que viven en Argentina, serán decisivos en al menos unos cincuenta pequeños municipios de Galicia.
La de mañana será la primera gran convocatoria electoral desde las elecciones generales de 2004, cuando tres días después a los atentados contra el servicio ferroviario de Madrid que costaron la vida a 191 personas, los españoles expulsaron de la presidencia del gobierno al conservador Partido Popular (PP) y dieron el poder al Partido Socialita Obrero Español (PSOE).
Ambos partidos ven estas elecciones, en las que se disputan los poderes territoriales, como un trampolín hacia las generales del próximo año, de ahí que el peso de la campaña electoral haya recaído en los hombros del presidente Zapatero y del líder de la oposición, Mariano Rajoy.